Guía de acción · verificada el 6 de septiembre de 2026

Hipotermia en la montaña: cómo reconocerla y qué hacer

La hipotermia rara vez aparece en la jornada extrema que uno imagina: nieve, ventisca, cumbre de invierno. Aparece, con más frecuencia de la que se piensa, en una salida que empezó bien —una ruta de otoño, un chaparrón que empapa la ropa, una parada larga para fotografiar o esperar al grupo— y que se tuerce cuando el cuerpo, agotado y mojado, deja de poder mantener su temperatura. Esta guía no repite la ficha clínica completa de qué es la hipotermia, sus fases y el llamado afterdrop —eso ya está en el glosario de hipotermia, que se cita y enlaza aquí sin contradecirlo, igual que las fichas de congelación y sensación térmica— sino que ordena la secuencia de decisiones: cómo se llega a ella en una ruta normal, qué señales la delatan, qué se hace sobre el terreno mientras llega ayuda y cómo se avisa de verdad, con la fuente oficial detrás de cada cifra: AEMET, Montaña Segura, el primer consenso nacional de SEMES, SEDAR y SEMICYUC sobre hipotermia accidental, y un caso real y fechado de rescate.

Cómo se llega a una hipotermia en una ruta que parecía normal

El error de cálculo más habitual es mirar solo el termómetro. La hipotermia depende del balance entre el calor que el cuerpo pierde y el que es capaz de producir, y en ese balance pesan mucho más el viento, la humedad y el agotamiento que la cifra exacta que marca el aire. El gradiente térmico vertical hace que la temperatura caiga unos 6,5 °C por cada 1.000 metros de altitud, de modo que un valle templado de 20 °C puede esconder una cresta a menos de 5 °C; y la sensación térmica del viento resta todavía más: a -5 °C con una racha de 30 km/h, la piel expuesta siente en torno a -13 °C. Súmese la ropa mojada —por lluvia, por sudor o por vadear un arroyo— y el cuadro se completa: el agua conduce el calor mucho mejor que el aire, y una prenda empapada pierde buena parte de su capacidad de aislar.

A eso se añade el propio ritmo de la excursión. Una parada larga para comer, esperar al grupo o hacer fotos en una collada expuesta detiene la producción de calor muscular justo cuando el cuerpo, sudado por el esfuerzo previo, más lo necesita; y el agotamiento de las últimas horas de una etapa larga reduce las reservas metabólicas con las que generar temblor. Por eso el caso no encaja siempre en el estereotipo invernal: el sábado 25 de octubre de 2025, en pleno otoño, el GREIM de la Guardia Civil tuvo que rescatar en Peña Montañesa, en el Pirineo aragonés, a un senderista del Sobrarbe que sufrió hipotermia y náuseas durante la excursión, uno de los cinco rescates de aquel fin de semana en la zona. Las crónicas no detallan qué tiempo hacía ni qué lo provocó, pero el caso recuerda lo que advierte la Wilderness Medical Society en sus guías clínicas: la hipotermia puede darse en cualquier estación del año.

Datos clave

  • La hipotermia accidental es «el descenso no intencionado de la temperatura corporal central por debajo de 35 °C», según el primer consenso nacional español sobre su manejo, publicado el 29 de mayo de 2026 por SEMES, SEDAR y SEMICYUC en la revista Emergencias tras revisar 281 estudios internacionales con 1.704.632 pacientes.
  • Ese mismo consenso describe la hipotermia como una patología «crítica, potencialmente reversible y todavía infradiagnosticada», y fija 37 recomendaciones en 8 ámbitos asistenciales.
  • 25 de octubre de 2025: rescate por hipotermia en Peña Montañesa (Pirineo aragonés), uno de cinco rescates del GREIM ese fin de semana de otoño (El Español Aragón / Jaca Times).
  • A -5 °C con viento de 30 km/h, la sensación térmica ronda los -13 °C; a partir de unos -28 °C de sensación térmica, la piel expuesta puede congelarse en 10-30 minutos (AEMET / fórmula internacional de windchill, ya documentado en el glosario).

Las señales: los «umbles» y el signo del temblor

En el campo, sin termómetro central, la observación del grupo es la mejor herramienta, porque quien empieza a fallar rara vez lo reconoce por sí mismo. Los cursos de montaña en inglés resumen las primeras señales en los «umbles»: tropezar (stumbles), una torpeza que hace fallar el paso en terreno sencillo; balbucear (mumbles), un habla arrastrada o confusa; y torpeza con las manos (fumbles), no acertar con una cremallera o un mosquetón. Si además la persona deja de temblar pese al frío, la alarma es mayor: el temblor suele cesar hacia los 30 grados de temperatura central, o antes si está agotada. Los equipos de rescate estiman la gravedad por el nivel de consciencia, según el Sistema Suizo revisado que recogen la Comisión Internacional de Medicina de Montaña y el Consejo Europeo de Resucitación: quien está plenamente alerta tiene un riesgo bajo; quien está confuso, adormilado o habla con dificultad, tiemble o no, ya está en la fase intermedia; y quien solo responde al dolor o no responde está en la de mayor riesgo de parada cardiaca. El temblor orienta pero no clasifica: puede faltar en alguien agotado y seguir presente en alguien ya confuso. La regla práctica que conviene memorizar antes de salir es esa: quien está confuso o adormilado necesita ayuda aunque siga temblando, y hay que actuar sin esperar a que empeore.

Por eso en grupo conviene mirar a los compañeros con la misma atención que al propio cansancio. Alguien que se rezaga sin motivo aparente, que responde con monosílabos raros, que se equivoca al cerrar una cremallera o que deja de participar en la conversación del grupo puede estar dando el primer aviso, mucho antes de que él mismo lo note. Un cambio de carácter —irritabilidad repentina, apatía, decisiones que no encajan con la persona de siempre— cuenta tanto como el temblor visible, porque el frío afecta pronto al juicio, a veces antes de que la torpeza se note. Detenerse a preguntar, tocar las manos y la nuca de quien preocupa y decidir en ese momento si hace falta parar, abrigar y valorar la situación es mucho más barato que esperar a que la duda se confirme sola.

Qué hacer sobre el terreno, en orden y sin dudar

Ninguno de estos pasos exige material sofisticado, pero sí exige actuar con método:

  1. Resguarda del viento y la humedad. Busca cuanto antes un desnivel, una roca, un bosque o cualquier accidente del terreno que corte el viento; el propio viento es, junto con la ropa mojada, el mayor ladrón de calor que existe en montaña.
  2. Cambia la ropa mojada solo cuando sea seguro. Quítala cuando estéis ya resguardados y haya prendas secas con que sustituirla; si la persona está confusa o adormilada, mejor cortarla que forcejear para quitársela, así se la mueve lo menos posible. Si no hay ropa seca o no hay dónde resguardarse, se deja puesta: se envuelve a la persona con una barrera impermeable pegada al cuerpo (una manta térmica, una funda de vivac o una bolsa de plástico grande) y por encima todo el abrigo disponible, para que la ropa mojada deje de robar tanto calor.
  3. Aísla del suelo. El contacto directo con tierra, roca o nieve roba calor con mucha rapidez: coloca a la persona sobre una mochila vacía, cuerdas enrolladas o, mejor, una esterilla aislante, la pieza de equipo más subestimada en un botiquín de invierno.
  4. Abriga por capas y con manta térmica. Envuelve también la cabeza, una superficie que pierde mucho calor cuando el resto del cuerpo ya va cubierto. Una chaqueta de plumón ligera guardada en el fondo de la mochila, solo para emergencias, pesa poco y puede ser la diferencia entre esperar el rescate abrigado o expuesto. Si la persona ya está torpe o confusa y no puede sujetar nada por sí misma, un saco de vivac de emergencia protege mejor que una manta suelta porque encierra el cuerpo entero sin depender de esa colaboración; la comparativa de sacos de vivac y mantas térmicas de emergencia de este sitio compara las opciones que caben en cualquier botiquín de invierno.
  5. Bebida caliente y azucarada, solo si está consciente y traga bien. Aporta energía y algo de calor percibido; nunca se fuerza a beber a alguien somnoliento o confuso, por riesgo de atragantamiento. Es la razón de más peso para llevar un termo que aguante la temperatura en cualquier salida fría, no solo en invierno.
  6. Nada de alcohol ni de fricciones. El alcohol dilata los vasos de la piel y acelera la pérdida de calor real, y frotar o masajear las extremidades moviliza sangre fría hacia el corazón —el afterdrop que detalla el glosario— con riesgo de arritmia. Tampoco se calienta una extremidad de forma aislada ni se hace caminar a quien ya está torpe o confuso.
  7. Muévela con suavidad y decide el movimiento según la fase. Si está plenamente alerta, tiembla y camina con seguridad, puede seguir andando despacio hacia un refugio o el vehículo; pero si estaba sentada o tumbada, antes de ponerla en marcha conviene abrigarla, darle algo con azúcar y dejar que tiemble un rato (las guías hablan de una media hora), porque echar a andar de golpe acentúa el enfriamiento del núcleo. Si ha dejado de temblar, está confusa o somnolienta, se la mueve lo mínimo imprescindible, siempre en horizontal, mientras se organiza la evacuación.

Primeros auxilios, solo lo que dicen las fuentes oficiales

Más allá de los pasos anteriores, esta guía no da ninguna indicación de dosis, fármacos ni maniobras de prescripción médica: donde existiera cualquier duda clínica, la remisión es siempre al 112 y a un centro sanitario, nunca a un consejo casero. Lo que sí conviene saber es que el manejo de la hipotermia accidental cuenta, desde el 29 de mayo de 2026, con un marco común de actuación elaborado por las tres sociedades médicas del ramo: el primer consenso nacional elaborado por SEMES, SEDAR y SEMICYUC, publicado en la revista Emergencias tras analizar 281 estudios internacionales con más de 1,7 millones de pacientes. El documento describe la hipotermia como una patología «crítica, potencialmente reversible y todavía infradiagnosticada», e insiste en tres ideas que ya recoge el glosario de hipotermia de este sitio: identificar pronto a la persona en riesgo, evitar que se enfríe más mientras se organiza el traslado y moverla con suavidad; la Comisión Internacional de Medicina de Montaña explica por qué: en la hipotermia moderada o grave, un movimiento brusco puede desencadenar una parada cardiaca. Y si la persona está inconsciente, se comprueba con calma durante un minuto si respira, porque en la hipotermia la respiración y el pulso pueden ser muy lentos y débiles. Si no respira, se llama al 112 y se empieza la reanimación cardiopulmonar siguiendo las indicaciones del operador, sin darla por muerta aunque esté fría o rígida; si el lugar es peligroso o hay que trasladarla, las guías admiten hacer la reanimación a intervalos. Eso es lo que significa la máxima «nadie está muerto hasta que está caliente y muerto».

Cómo se avisa de verdad: el 112, sin el mito del SMS

El momento de llamar es antes de que la situación se complique del todo: en cuanto aparece confusión o somnolencia, la persona deja de temblar pese al frío o deja de colaborar con el grupo. Como ya se ha comprobado y desmentido en otras guías de esta web, uno de los mitos más repetidos en montaña es que, sin cobertura para llamar, siempre se puede mandar un SMS al 112. No es así: Montaña Segura, la campaña de prevención del Gobierno de Aragón, Aramón y la Federación Aragonesa de Montañismo, lo dice sin matices —«el servicio 112 solamente admite llamadas de voz»—. Las personas sordas o con dificultades del habla tienen canales de texto propios en cada comunidad autónoma (mensajes o chat con el 112, casi siempre con registro previo), pero no son un servicio abierto a cualquier senderista con el móvil sin cobertura. Lo que sí funciona es que un teléfono con batería puede llamar al 112 con la señal de cualquier operadora presente en la zona, aunque no sea la contratada; y si solo hay datos móviles sin voz, la alternativa oficial es el aviso diferido: contactar por WhatsApp con alguien fuera del monte para que esa persona telefonee al 112 en nombre del grupo. Cuando ni siquiera existe esa posibilidad, por estar en una zona sin ninguna cobertura móvil, un comunicador satélite de montaña envía igualmente el aviso SOS con la posición exacta, tal y como recoge la comparativa de comunicadores satélite para montaña de este sitio. Al llamar conviene dar, en este orden, la ubicación más precisa posible (coordenadas si se tienen, o el nombre del punto y la ruta), el número de personas afectadas, el estado de consciencia de la persona con hipotermia y si hay más lesiones asociadas; los teléfonos vendidos en la Unión Europea envían además su posición de forma automática al 112 mediante la tecnología AML, con un margen de error habitual de unos 15 metros, lo que agiliza mucho la localización del grupo.

Cómo prevenirla antes de que haga falta actuar

La defensa más eficaz sigue siendo la más sencilla: vestir por capas y mantenerse seco, prenda a prenda como detalla la guía de ropa para la montaña en invierno. La capa interior debe evacuar el sudor en vez de retenerlo, y encima conviene una capa intermedia que aísle incluso con algo de humedad, como explica la comparativa de forros polares; en días de viento seco y actividad intensa, una chaqueta softshell cumple mejor que una capa demasiado cerrada que empapa de sudor por dentro. Por fuera, una chaqueta con membrana impermeable corta la lluvia y el viento, los dos factores que más rápido enfrían un cuerpo agotado, y unos guantes de invierno adecuados evitan que las manos frías sean el primer aviso ignorado de la jornada. Las piernas no quedan al margen de ese esquema: un cubrepantalón impermeable evita que el pantalón se empape con la lluvia o la hierba mojada, una vía de pérdida de calor tan real como la del torso. Conviene además comer y beber con regularidad —el metabolismo necesita combustible para generar calor—, calcular con la calculadora de hora de retorno a qué hora hay que estar de vuelta antes de que caiga la temperatura del atardecer, y llevar en la mochila un botiquín de montaña con manta térmica, aunque la salida prevista sea corta y de baja montaña. Si el plan incluye la posibilidad de tener que pasar la noche al raso por un imprevisto, la ficha de vivac explica qué equipo mínimo hace falta para no depender solo de la suerte, y la de isoterma cero ayuda a anticipar, antes de salir, a partir de qué altura el aire pasa a estar por debajo de los 0 °C. En itinerarios de otoño o invierno donde pueda aparecer nieve, la guía sobre cómo saber si hay nieve en la ruta antes de salir ordena qué fuentes consultar para no encontrarse con un manto húmedo y viento que dispare exactamente el escenario que describe esta guía.

Un protocolo común, con matices según cada macizo

Igual que ocurre con las tormentas eléctricas o con la posibilidad de perderse, tratadas en las guías de tormenta en la montaña y de qué hacer si te pierdes, el protocolo frente a la hipotermia es común a cualquier sierra española, pero cada macizo añade su propia letra pequeña: en el Teide, el salto térmico entre la costa y la cumbre es de los más bruscos de España, como detalla la guía de seguridad en el Teide; en Sierra Nevada, la combinación de altitud, viento de cota alta y jornadas de excursionistas poco equipados repite el mismo patrón, según recoge la guía de seguridad en Sierra Nevada. Ninguno de los pasos de esta guía exige gastar en equipo caro, pero sí exige algo que no se compra: mirar el viento y la previsión antes de salir, llevar ropa de recambio seca y no restar importancia a un temblor que no cesa solo porque el calendario todavía marca octubre.

Preguntas frecuentes

¿Se puede sufrir hipotermia sin que haga un frío extremo, incluso en otoño?
Sí, y es uno de los errores de cálculo más comunes en montaña. La hipotermia no depende de un termómetro bajo cero, sino del balance entre el calor que el cuerpo pierde y el que produce, y ahí pesan más el viento, la humedad y el agotamiento que la temperatura del aire. El sábado 25 de octubre de 2025, ya en pleno otoño, el GREIM de la Guardia Civil rescató en Peña Montañesa (Pirineo aragonés) a un senderista con hipotermia y náuseas, uno de los cinco rescates de aquel fin de semana. La razón física está en el gradiente térmico vertical —unos 6,5 °C menos por cada 1.000 metros de altitud— y en la sensación térmica del viento, que puede restar varios grados a la temperatura del aire en ese mismo punto: a -5 °C con viento de 30 km/h, la tabla de AEMET da unos -13 °C.
¿Cuáles son las primeras señales de que un compañero está entrando en hipotermia?
La regla que se enseña en los cursos de montaña en inglés son los «umbles»: torpeza con las manos (fumbles), tropiezos (stumbles) y habla arrastrada (mumbles); algunos manuales añaden el mal humor (grumbles). Dejar de temblar no forma parte de esa lista, pero es una alarma aparte: el temblor suele cesar cuando la temperatura central baja de unos 30 grados, aunque puede faltar antes en alguien agotado. Para valorar la gravedad cuenta sobre todo el estado mental, como hace el Sistema Suizo revisado que usan los equipos de rescate: quien está confuso o adormilado necesita evacuación, tiemble o no.
¿Qué hay que hacer en el terreno si alguien empieza a temblar sin parar y se vuelve torpe?
Sacarlo del viento y la humedad cuanto antes, aunque suponga perder altura o desviarse de la ruta prevista. Después, quitarle la ropa mojada con cuidado y sustituirla por aislamiento seco, y colocarlo sobre algo que lo separe del suelo —una mochila vacía, una cuerda enrollada, la funda de la tienda— porque el contacto con el terreno frío roba calor con mucha rapidez; de ahí que una esterilla aislante ligera merezca ir siempre en la mochila de invierno. Se le envuelve por completo, incluida la cabeza, con las capas disponibles y una manta térmica si se lleva, y se le mueve siempre en horizontal y con suavidad, nunca de pie ni haciéndole caminar si ya está torpe o confuso.
¿Es verdad que hay que frotarle las manos o darle alcohol para que entre en calor?
No, y son dos de los errores más peligrosos que se repiten en el monte. Frotar o masajear a una persona con hipotermia moderada o grave moviliza sangre fría acumulada en brazos y piernas hacia el corazón —el llamado afterdrop, ya explicado en el glosario— y puede desencadenar una arritmia. El alcohol, por su parte, dilata los vasos de la piel, acelera la pérdida de calor real y deprime el sistema nervioso, justo lo contrario de lo que necesita el cuerpo en ese momento. Lo único que se aplica es calor suave al tronco, nunca a las extremidades por separado, y bebida caliente y azucarada solo si la persona está plenamente despierta y traga sin dificultad.
¿Cuándo hay que llamar al 112 por una hipotermia y cómo se hace si no hay cobertura?
En cuanto el temblor cesa, aparece confusión o torpeza notable, o la persona deja de colaborar: esos signos marcan el paso de una hipotermia leve a una que necesita evacuación. Montaña Segura, la campaña de prevención del Gobierno de Aragón, Aramón y la Federación Aragonesa de Montañismo, es tajante sobre cómo funciona el aviso: «el servicio 112 solamente admite llamadas de voz», así que no existe un SMS general para el público. Si no hay cobertura de la propia operadora, un teléfono con batería puede llamar igualmente con la señal de cualquier otra compañía presente en la zona; y si solo hay datos móviles, la alternativa oficial es el aviso diferido, contactando por WhatsApp con alguien fuera del monte para que llame al 112 en nombre del grupo.
¿Cómo se previene la hipotermia antes de salir a la montaña?
Vistiendo por capas y, sobre todo, manteniéndose seco: una capa que evacúe el sudor, una intermedia que aísle —como explica la comparativa de forros polares— y una exterior cortavientos e impermeable, como las que reúne la comparativa de chaquetas con membrana. A eso se suma comer y beber con regularidad para tener combustible metabólico, calcular con la calculadora de hora de retorno a qué hora hay que estar de vuelta y, sobre todo, dar media vuelta a tiempo cuando el tiempo empeora: la mejor cura de la hipotermia sigue siendo no llegar a ella.
Verificación editorial

Fuentes oficiales consultadas.

  1. Académica

    (2019) · Wilderness Medical Society Clinical Practice Guidelines for the Out-of-Hospital Evaluation and Treatment of Accidental Hypothermia: 2019 Update · Wilderness & Environmental Medicine (DOI 10.1016/j.wem.2019.10.002)

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  2. Académica

    (2022) · Accidental Hypothermia: 2021 Update (Paal y otros, Comisión Internacional de Medicina de Montaña) · International Journal of Environmental Research and Public Health

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  3. Académica

    (2025) · European Resuscitation Council Guidelines 2025: Special Circumstances in Resuscitation · Resuscitation (DOI 10.1016/j.resuscitation.2025.110753)

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  4. Académica

    (2026) · SEDAR, SEMICYUC y SEMES publican el primer consenso nacional para el manejo de pacientes con hipotermia accidental · SEMES · Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (revista Emergencias)

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  5. Institucional

    Llamada al 112 en montaña · Montaña Segura · Gobierno de Aragón / Federación Aragonesa de Montañismo

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  6. Institucional

    El rescate en montaña en Aragón · Montaña Segura · Gobierno de Aragón / Federación Aragonesa de Montañismo

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  7. Institucional

    Alta montaña en verano con seguridad · Montaña Segura · Gobierno de Aragón / Federación Aragonesa de Montañismo

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  8. Institucional

    Predicción de montaña (temperaturas y sensación térmica por zonas) · AEMET · Agencia Estatal de Meteorología

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  9. Recurso web

    (2025) · Rescatan a un senderista al sufrir una hipotermia y náuseas durante una excursión · El Español (Aragón)

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  10. Recurso web

    (2025) · Fracturas, caídas y una hipotermia marcaron los últimos rescates · Jaca Times

    Balance semanal del GREIM que corrobora el caso anterior con las mismas fechas y cifras.

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