Downpour Pants
La puntuación más alta de esta comparativa: 4,5 sobre 5.
Equilibrio entre peso, columna de agua y precio
Cinco piezas para proteger las piernas de la lluvia: Rab Downpour con cremallera de 3/4 y 20.000 mm, Marmot PreCip Eco de cremallera completa y precio ajustado, Patagonia Torrentshell 3L de tres capas con el estándar H2No, Vaude Fluid Pants II con membrana libre de PTFE, y el Forclaz MT900 de Decathlon con la misma columna de agua que los especialistas.
Un resumen para quien ya sabe lo que busca. El análisis completo, con el porqué de cada nota, está más abajo.
La puntuación más alta de esta comparativa: 4,5 sobre 5.
Equilibrio entre peso, columna de agua y precio
El precio de partida más bajo de los 5 modelos analizados.
Cremallera completa a precio de entrada
Si el criterio es no complicarse con la cremallera y llevar puesto lo mínimo cada vez que escampa, el Rab Downpour Pants es el que mejor resuelve la papeleta: pesa poco, aguanta 20.000 milímetros de columna de agua y su cremallera de 3/4 se pasa por encima de la bota sin desatar los cordones. Si el presupuesto manda y aun así se quiere una cremallera completa, el Marmot PreCip Eco Fz Pant cubre ese hueco por bastante menos dinero, aunque su columna de agua sea la más baja de las que se pueden verificar. Quien prioriza el tejido más resistente y la confección más cuidada encuentra en el Patagonia Torrentshell 3L la única construcción de tres capas del grupo. Para quien prefiere evitar compuestos fluorados sin gastar de más, el Vaude Fluid Pants II, a 95 euros, lleva una membrana libre de PTFE, aunque sin cremallera lateral larga. Y quien no quiere renunciar a las prestaciones de un especialista pero sí al precio, el Forclaz MT900 de Decathlon iguala la columna de agua del Rab y la cremallera completa del Marmot, a cambio de cargar con el modelo más pesado de los cinco.
Un cubrepantalón resuelve un problema muy concreto: proteger las piernas de la lluvia sin tener que llevar un pantalón impermeable puesto todo el día, algo incómodo en cuanto sale el sol o se sube un puerto con esfuerzo. Se guarda plegado en el fondo de la mochila la mayor parte de la salida y solo entra en juego cuando el parte meteorológico se cumple, igual que ya vimos al hablar de las chaquetas con membrana impermeable para la parte superior del cuerpo: la lógica de la membrana, la columna de agua y el tratamiento repelente es la misma, solo cambia la pieza de vestuario que protege.
La columna de agua mide, en milímetros, la presión de agua que aguanta un tejido antes de empezar a filtrar, y en esta comparativa va de 10.000 a 20.000 milímetros. El Marmot PreCip Eco y el Vaude Fluid Pants II se quedan en 10.000 milímetros, suficiente para lluvia moderada sostenida durante varias horas, la situación más habitual en una jornada de senderismo con mal tiempo. El Rab Downpour y el Forclaz MT900 llegan a 20.000 milímetros, el doble, un margen que se nota sobre todo en aguaceros largos y en el peso del agua acumulada sobre la tela cuando alguien se sienta en el suelo mojado durante un descanso. El Patagonia Torrentshell 3L es un caso distinto: su ficha no publica una cifra propia, aunque el fabricante garantiza en la documentación de su estándar H2No que cualquier tejido con ese sello mantiene un mínimo de 10.000 milímetros incluso después de un desgaste simulado que empieza probando la tela a 20.000.
La transpirabilidad, medida en gramos de vapor de agua por metro cuadrado en 24 horas (MVTR), solo aparece publicada con una cifra propia en la ficha del Rab Downpour: 20.000 g/m²/24h, un dato que combinado con sus 20.000 milímetros de columna de agua lo sitúa en la gama alta de prestaciones equilibradas. Ninguno de los otros cuatro declara el MVTR; el Forclaz publica en su lugar el RET, otra medida de transpirabilidad, según la ficha de Decathlon, lo que no significa necesariamente que transpiren peor, solo que el fabricante no lo ha medido o no lo ha hecho público en la documentación disponible en tiendas españolas.
El eje que más cambia la experiencia de uso de un cubrepantalón no es la columna de agua, sino la cremallera lateral, porque decide si hay que quitarse la bota para ponérselo. El Vaude Fluid Pants II no lleva cremallera lateral larga: el bajo se ajusta con velcro y una cremallera corta, lo que obliga a pasar casi todo el pantalón por encima del pie, un gesto lento con cualquier bota que no sea muy baja. El Rab Downpour resuelve el mismo problema con una cremallera de 3/4 de longitud, suficiente para pasarla por encima de una bota de media caña sin tocar los cordones. El Patagonia Torrentshell 3L queda en un punto intermedio: su cremallera bidireccional va de los puños a los muslos, sin llegar a la cintura, pero mucho más larga que un simple cierre de tobillo. El Marmot PreCip Eco Fz y el Forclaz MT900 llevan cremallera completa, de la cintura al tobillo, la opción más rápida de poner y quitar sin descalzarse en ningún momento, con la ventaja añadida de que el Forclaz la lleva de doble cursor para poder abrir también por abajo y ventilar sin desabrochar toda la pierna.
Esa cremallera completa importa especialmente cuando el chaparrón llega de repente y hay poco tiempo para reaccionar: quitarse la mochila, sacar el cubrepantalón, sentarse a desatar las botas y volver a atarlas después de vestirlo puede llevar varios minutos de más exposición a la lluvia que simplemente abrir una cremallera de arriba abajo con la bota puesta.
Tres de los cinco —Rab, Marmot y Patagonia— declaran explícitamente que su tratamiento repelente al agua (DWR) está libre de compuestos perfluorados (PFC o PFAS), la familia de sustancias químicas persistentes que durante décadas fue el estándar de la industria para conseguir que el agua perlara sobre el tejido en vez de empaparlo. El Vaude va un paso más allá y certifica que su membrana Ceplex Active está 100% libre de PTFE, no solo el tratamiento superficial sino el propio material de la membrana. El Forclaz MT900 no especifica en su ficha si el repelente que usa está libre de estos compuestos, lo que no implica necesariamente que no lo esté, solo que la información no aparece en la documentación consultada.
Cada fabricante da nombre propio a su tejido impermeable —Pertex® Shield en el Rab, NanoPro™ en el Marmot, el estándar H2No™ de Patagonia, Ceplex Active en el Vaude y una membrana de poliuretano sin nombre comercial en el Forclaz—, pero no todos trabajan igual: unos son microporosos, con poros mucho más pequeños que una gota que dejan salir el vapor del sudor, y otros son membranas sólidas por las que el vapor pasa por difusión molecular; Pertex fabrica su Shield en las dos versiones. La diferencia real entre ellas está en las cifras que cada una declara, no en el nombre comercial.
En el Camino de Santiago, la utilidad del cubrepantalón cambia mucho según la época. Caminar en octubre o en noviembre significa caminar en dos de los meses más lluviosos de Santiago: 226 y 217 milímetros de media, con unos catorce y quince días de lluvia al mes, casi lo mismo que en diciembre o enero, según AEMET. En chaparrones de unas horas, los 10.000 milímetros del Marmot o del Vaude bastan; en jornadas enteras bajo un frente, frecuentes de octubre a enero —el invierno incluido— y más aún en el Camino del Norte, por su exposición directa al Cantábrico, llegan frentes de lluvia más largos y sostenidos donde compensa más llevar el margen extra del Rab Downpour o del Forclaz MT900.
En rutas de montaña como el Cares, donde el sendero excavado en la roca deja tramos sin ninguna posibilidad de refugio durante varios kilómetros, un chaparrón puede convertirse en un problema serio de hipotermia si la ropa se empapa y el viento enfría el cuerpo mojado; llevar el cubrepantalón a mano, no en el fondo de la mochila, permite reaccionar antes de que la ropa interior se moje del todo. Este es exactamente el escenario que describe la guía de qué hacer ante la hipotermia en montaña: la prevención pasa por no dejar que el cuerpo se enfríe en primer lugar, y una capa impermeable en las piernas es parte de esa prevención, no solo una cuestión de comodidad.
El viento es otro factor que cambia la decisión, sobre todo en la mitad norte peninsular donde una borrasca puede traer lluvia horizontal que ningún poncho suelto detiene bien. En la costa cantábrica, además, la galerna —ese giro brusco del viento al noroeste que en verano suele llegar a partir del mediodía— trae rachas fuertes y una caída de la temperatura de hasta 12 °C en veinte minutos; la galerna típica no suele traer lluvia, pero la frontal, ligada al paso de un frente, sí puede llegar con chubascos; en ese escenario, un cubrepantalón ajustado al cuerpo con cremallera lateral aguanta mucho mejor que la tela suelta de un poncho, que el viento levanta como si fuera una vela.
Datos de fabricante. Los precios son orientativos: el de la tienda oficial de cada marca o el de la tienda española donde se encontró, según indica cada ficha, revisada por última vez en septiembre de 2026; el importe de hoy, con su descuento si lo hay, está a un clic en cada ficha. La puntuación sobre 5 es editorial: pondera lo que publica cada fabricante, el precio y la disponibilidad en España, no una prueba de uso propia.
| Modelo | Marca | Peso | Precio | Uso | Editorial | Comprar |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Downpour Pants | Rab | 262,5 g (talla M) | 90 € (tienda de Rab) | Equilibrio entre peso, columna de agua y precio | 4,5/5 | Ver precio |
| PreCip Eco Fz Pant | Marmot | — | €76 | Cremallera completa a precio de entrada | 4,0/5 | Ver precio |
| Torrentshell 3L Pants | Patagonia | 334 g (talla M) | 149,95 € (Bergfreunde) | Construcción de 3 capas y confección ética | 4,0/5 | Ver precio |
| Fluid Pants II | Vaude | 370 g aprox. | 95 € (PVP de Vaude) | Membrana libre de PTFE a precio medio | 3,5/5 | Ver precio |
| Sobrepantalón impermeable 20.000 mm H₂O MT900 | Forclaz / Decathlon | 450 g (talla L) | 109,99 € | Prestaciones de especialista a precio de Decathlon | 4,0/5 | Ver precio |
Precios observados en tiendas españolas el 6 de septiembre de 2026: son un rango orientativo, no una oferta. El precio final lo fija cada tienda en el momento de la compra y el botón lleva a la ficha viva del producto, donde se comprueba antes de decidir.
El más equilibrado de los cinco: un tejido Pertex® Shield de 2,5 capas que llega a 20.000 mm de columna de agua y 20.000 g/m²/24h de transpirabilidad (MVTR), con solo 262,5 gramos en talla M, el más ligero de los que declaran peso. La cremallera lateral cubre 3/4 de la pierna, suficiente para pasarla por encima de la bota sin desatar los cordones, y una solapa de tormenta con velcro permite abrirla para ventilar sin que ondee con el viento. El dobladillo se ajusta con cordón para distintos calzados y las rodillas articuladas y un escudete más largo en la entrepierna dejan libertad de zancada. Puntos fuertes: la mejor relación entre columna de agua, transpirabilidad y peso de toda la comparativa, con una cremallera de 3/4 que resuelve casi todos los casos de uso. Puntos débiles: la cremallera de 3/4 no abre la pierna entera, así que con botas muy altas cuesta algo más ponérselo.
Construcción: Pertex® Shield, 2,5 capas; 20.000 mm de columna de agua; transpirabilidad MVTR 20.000 g/m²/24h
Disponibilidad: Barrabes
La opción de cremallera lateral completa más asequible del grupo: un tejido NanoPro™ de 2,5 capas fabricado con nailon ripstop reciclado al 100 % de 83 gramos por metro cuadrado, con tratamiento repelente al agua sin PFC y costuras selladas. Pesa 320 gramos en su versión de pierna larga. La cremallera recorre toda la pierna, de la cintura al tobillo, así que se pone y se quita sin descalzarse en ningún momento, algo que ni el Patagonia ni el Vaude de esta comparativa ofrecen. La ficha del fabricante no publica una columna de agua propia para este modelo Fz; la cifra de 10.000 mm corresponde a la tecnología NanoPro que Marmot usa en toda la línea Precip Eco, confirmada en dos tiendas que reproducen la ficha original. Puntos fuertes: cremallera lateral completa y nylon reciclado a un precio algo por debajo del Rab y muy por debajo del Patagonia o del Decathlon. Puntos débiles: Marmot no publica la transpirabilidad ni la columna de agua, y los 10.000 mm que dan las tiendas es la más baja de las que se pueden verificar en esta comparativa.
Construcción: NanoPro™, 2,5 capas, nailon ripstop 100 % reciclado de 83 g/m²; columna de agua 10.000 mm según tiendas; DWR sin PFC
Disponibilidad: Barrabes, Bergfreunde
El único de los cinco con una construcción de 3 capas de verdad: un tejido H2No™ Performance Standard hecho con nailon ECONYL® reciclado al 100% (50 denier, 3,5 onzas), cosido bajo el sello Fair Trade Certified™. Las cremalleras laterales son bidireccionales y van ribeteadas, pero solo se extienden desde los puños hasta los muslos —no hasta la cintura—, así que cubren el gesto de ponérselo sobre la bota sin llegar a la cremallera completa del Marmot o del Forclaz. Pesa aproximadamente 335 gramos, menos que el Vaude y el Decathlon. La ficha del pantalón no publica una cifra propia de columna de agua; Patagonia explica en la página de su estándar H2No que todo tejido con ese sello garantiza un mínimo de 10.000 mm tras un ensayo de desgaste simulado que empieza probando la tela a 20.000 mm, pero no ofrece una cifra máxima específica para esta prenda. Puntos fuertes: la única construcción de 3 capas de la comparativa, con trazabilidad de fibra reciclada y confección ética certificada. Puntos débiles: es el más caro del grupo, su cremallera no llega a ser completa y no publica una columna de agua propia, solo la garantía general del estándar de la marca.
Construcción: H2No™ Performance Standard, 3 capas; nailon ECONYL® reciclado 50D 3,5 oz; DWR sin PFC
Disponibilidad: Barrabes
El único sin cremallera lateral larga: el bajo de la pernera se ajusta con velcro y una cremallera corta, así que es algo más lento de poner sobre una bota alta. Vaude atribuye a su membrana Ceplex Active, 100 % libre de PTFE, una columna de agua de al menos 10.000 mm; las tiendas no coinciden en la construcción: Barrabés habla de 2,5 capas y Rose Bikes, de dos capas con forro interior de malla y tafetán. Lleva elementos reflectantes cosidos y cintura elástica con cordón, y pesa unos 370 gramos, el segundo más pesado de los cinco. Puntos fuertes: una membrana certificada libre de PTFE, relevante para quien prioriza reducir compuestos fluorados en su equipo. Puntos débiles: sin cremallera lateral real es el más incómodo de poner con la bota puesta, y con 370 gramos es también el segundo más pesado, solo por detrás del Forclaz.
Construcción: Ceplex Active, 2,5 capas, 100% libre de PTFE y de fluorocarbonos
Disponibilidad: Barrabes
El sobrepantalón de trekking de Decathlon iguala la columna de agua del Rab —20.000 mm, medidos con el método Schmerber— con una cremallera lateral de doble cursor que recorre toda la pierna, igual que la del Marmot. El bajo lleva una tira elástica con silicona por dentro y un gancho para sujetarlo a los cordones de la bota, y las rodillas vienen preformadas con refuerzos añadidos en rodillas, parte inferior de las piernas y nalgas, las zonas que más roce reciben al sentarse en el suelo o apoyarse en una roca. Con 450 gramos en talla L es, con diferencia, el más pesado de los cinco. Puntos fuertes: la misma columna de agua que el Rab y la misma cremallera completa que el Marmot, con refuerzos específicos en las zonas de más desgaste, a un precio por debajo de Patagonia. Puntos débiles: es el más pesado del grupo con diferencia, y la ficha no dice si el tratamiento repelente al agua está libre de PFC; eso sí, es de los pocos que publican la transpirabilidad (RET inferior a 8 en el tejido ligero y a 12 en el reforzado).
Construcción: Membrana de poliuretano; tejido 32% poliamida + 68% poliéster; horquilla 83% poliamida + 17% poliéster; 20.000 mm de columna de agua
Disponibilidad: Decathlon online y tienda física
Las fotos individuales por modelo se incorporan progresivamente con fuentes editoriales legítimas: Wikimedia Commons (cuando existe), kits de prensa de fabricante (Salomon, MSR, Petzl, etc.) y fotografía propia. No se utilizan imágenes obtenidas por scraping de Amazon u otros marketplaces, decisión consciente para mantener limpio el frente legal. Pulsa Ver en Amazon para acceder a la ficha oficial con galería completa del producto.
Jornada de senderismo con parte de lluvia probable pero no garantizada, donde el cubrepantalón puede pasar la mayor parte del día guardado: el Rab Downpour Pants es el que menos penaliza en la mochila por su peso bajo y el que más rápido se pone gracias a su cremallera de 3/4, sin renunciar a una columna de agua alta.
Primera compra o presupuesto ajustado sin renunciar a una cremallera completa: el Marmot PreCip Eco Fz Pant resuelve ese hueco concreto por menos dinero que el resto, aunque su columna de agua sea la más baja de las verificadas.
Uso frecuente donde importa la durabilidad del tejido y la trazabilidad de la fibra: el Patagonia Torrentshell 3L es el único con una construcción de tres capas de verdad, aunque su cremallera no llegue a ser completa.
Salidas ocasionales o quien prioriza reducir compuestos fluorados en su equipo sin gastar de más: el Vaude Fluid Pants II, a 95 euros, ofrece una membrana libre de PTFE, a cambio de ponérselo sin cremallera lateral.
Quien busca las prestaciones de una marca especialista sin pagar su precio y no le importa cargar unos gramos de más: el Forclaz MT900 de Decathlon iguala la columna de agua del Rab y la cremallera completa del Marmot en una sola prenda.
La decisión entre estas tres soluciones depende sobre todo de cuántos días al año se camina con lluvia y de qué terreno se pisa. Un cubrepantalón como los de esta comparativa tiene sentido para quien ya tiene un buen pantalón de trekking y solo necesita una segunda capa ocasional: se guarda plegado y ocupa poco, y se saca solo cuando hace falta. Un pantalón impermeable de raíz, sin la capa de trekking debajo, tiene sentido para quien sabe de antemano que va a caminar varias jornadas seguidas bajo lluvia sostenida y prefiere no llevar dos prendas superpuestas en las piernas todo el día.
Frente al poncho largo, el cubrepantalón gana en dos terrenos muy concretos: el viento y la vegetación baja. Un poncho suelto se comporta como una vela en tramos de cordal o de costa expuesta, mientras que un cubrepantalón ajustado al cuerpo no ofrece esa superficie que el viento pueda levantar. Y en tramos de matorral o de hierba mojada, el faldón de un poncho deja las pantorrillas expuestas al roce de la vegetación húmeda, algo que el cubrepantalón, al cubrir la pierna entera, evita directamente. El poncho, a cambio, gana en ventilación y en que cubre también la mochila con una sola pieza; por eso muchos peregrinos y senderistas que hacen tramos largos acaban llevando las dos prendas y decidiendo cuál ponerse según lo que anuncie el parte del día para esa etapa en concreto.
El tratamiento repelente al agua (DWR) de cualquiera de estos cinco modelos, esté o no libre de PFC, se degrada con el uso, el roce de la mochila y los lavados sucesivos. La señal más clara de que ha perdido eficacia es que el agua deja de perlar en gotas sobre la tela y empieza a empapar la superficie exterior, lo que además reduce la transpirabilidad porque la membrana tiene que trabajar contra un tejido exterior saturado de agua en vez de seco. Reactivarlo con un producto específico para tejidos técnicos, en lugar de detergente convencional, devuelve buena parte de la repelencia original y alarga la vida útil de la prenda.
Ninguno de los cinco fabricantes de esta comparativa publica un número de lavados garantizado antes de que el DWR se agote definitivamente. Lo práctico es fijarse en el tejido después de cada salida con lluvia y reactivar la repelencia en cuanto se note que el agua ya no perla, en lugar de esperar a que la prenda se note empapada por fuera en plena marcha.
Depende de cuántos días al año se camina bajo lluvia real. Un pantalón de trekking normal, como los de la comparativa de pantalones de trekking, con un cubrepantalón guardado en la mochila cubre de sobra el uso ocasional: se lleva puesto el pantalón cómodo la mayor parte del día y solo se añade la capa impermeable cuando empieza a llover. Un pantalón impermeable de raíz solo compensa para quien sabe de antemano que va a caminar varias jornadas seguidas con lluvia sostenida, porque entonces no hace falta parar a ponerse una segunda prenda encima.
El poncho, como los de la comparativa de ponchos para el Camino de Santiago, cubre el cuerpo y la mochila con una sola pieza, pero deja las pantorrillas expuestas a la lluvia que rebota del suelo y a la humedad de la hierba mojada en los bordes del camino. El cubrepantalón resuelve justo esa parte que el poncho no cubre, y compensa especialmente en tramos de vegetación baja, en terreno con viento donde un poncho suelto se comporta como una vela, o en cualquier salida donde ya se lleva una chaqueta con membrana impermeable y solo falta proteger las piernas.
Con una zapatilla baja de trekking, una cremallera de un cuarto de longitud en el tobillo suele bastar. Con una bota de media caña o alta, conviene que la cremallera llegue al menos a 3/4 de la pierna, como la del Rab Downpour, o sea completa, como la del Marmot PreCip Eco Fz o el Forclaz MT900, porque de lo contrario hay que desatar los cordones para pasar la tela por encima de la caña de la bota. El Vaude Fluid Pants II, con solo una cremallera corta y velcro en el bajo, es el más lento de poner con cualquier bota que no sea muy baja.
No en la mayoría de etapas. Para chaparrones de unas horas, incluso en meses tan lluviosos como octubre o noviembre, los 10.000 mm del Marmot PreCip Eco o del Vaude Fluid Pants II son suficientes. Los 20.000 mm del Rab Downpour o del Forclaz MT900 dan un margen mayor en aguaceros largos y sostenidos, algo más habitual en el Camino del Norte o en tramos de invierno, pero no marcan una diferencia notable frente a un chaparrón normal de unas horas.
Ningún fabricante de esta comparativa publica una comparación de durabilidad entre su repelente sin PFC y uno fluorado, así que no hay dato para afirmarlo en un sentido ni en otro. Cualquier tratamiento repelente se degrada con el uso, el roce y los lavados; lo que cambia es qué compuestos se liberan al lavarlo y desecharlo: los tratamientos sin PFC evitan los perfluorados que persisten en el medio ambiente. Reactivar el repelente con un producto específico para tejidos técnicos, en vez de detergente convencional, alarga la vida de cualquiera de los dos tipos por igual.
No suele hacer falta cambiar de talla del pantalón, pero sí conviene revisar el ancho del bajo de pierna: el Rab Downpour y el Forclaz MT900 llevan un dobladillo o una tira elástica pensada para pasar por encima de una bota de caña alta, mientras que un cubrepantalón con el bajo más estrecho puede quedar justo sobre una bota de invierno gruesa o sobre una polaina puesta debajo. Si hay duda, conviene probárselo con la bota puesta antes de comprarlo, no solo con el pie descalzo.
Otras 49 comparativas de material analizadas con el mismo detalle: pesos reales, precios del mercado español y el modelo que nos llevaríamos en cada caso.
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