Qué le pasa al cuerpo
El organismo mantiene su núcleo en torno a los 37 °C. Cuando pierde calor más rápido de lo que lo produce, la temperatura central cae y el cuerpo responde primero con vasoconstricción y temblor —un intento de generar calor con la musculatura—. Si el enfriamiento continúa, el temblor se agota, el metabolismo se ralentiza, aparece la confusión y, en grados profundos, la pérdida de consciencia. El corazón frío late despacio y se vuelve muy irritable: por debajo de unos 28-30 °C, un movimiento brusco puede desencadenar una fibrilación ventricular. De ahí que toda la actuación gire en torno a una idea: manipular al hipotérmico con extrema suavidad.
Las fases (y el signo del temblor)
En el campo, sin termómetro central fiable, los equipos de rescate usan el nivel de consciencia y el temblor para estimar la gravedad (el llamado Sistema Suizo):
- Leve (≈35-32 °C): la persona está consciente y tiembla; se mueve con torpeza y le cuesta la coordinación fina.
- Moderada (≈32-28 °C): deja de temblar, se vuelve somnolienta, apática o confusa; reacciona mal. Es la transición peligrosa.
- Grave (<28 °C): inconsciencia, signos vitales muy difíciles de detectar; riesgo máximo de parada cardiaca.
La regla práctica más útil: quien aún tiembla conserva una respuesta activa; cuando el temblor cesa pese al frío, la hipotermia ya es seria.
El «afterdrop»: por qué la suavidad es vital
El afterdrop es una caída añadida de la temperatura central que puede ocurrir después de iniciar el rescate, cuando la sangre fría estancada en brazos y piernas regresa al corazón. Lo provocan el movimiento brusco, el ejercicio y, sobre todo, calentar las extremidades (por ejemplo, sumergir las piernas en agua caliente). Por eso al hipotérmico moderado o grave se le mantiene tumbado y quieto, y el calor se aplica al tronco, no a las extremidades.
Qué hacer y qué NO hacer
Qué SÍ:
- Proteger primero la seguridad de todos y refugiar al accidentado del viento y la humedad.
- Retirar la ropa mojada con cuidado y sustituirla por aislamiento seco; aislarlo del suelo (la pérdida de calor por contacto con el terreno es enorme) y envolverlo por completo, también la cabeza, en el llamado «envoltorio de hipotermia».
- Moverlo en horizontal y con suavidad; aplicar calor al tronco (compresas o calentadores sobre el pecho).
- Si está consciente y traga bien, dar bebida caliente y azucarada.
- Llamar al 112 cuanto antes: la hipotermia moderada o grave requiere evacuación y atención médica.
Qué NO:
- No friccionar ni masajear al accidentado ni sus extremidades: moviliza sangre fría hacia el corazón (afterdrop) y puede provocar arritmia.
- No dar alcohol: dilata los vasos de la piel, acelera la pérdida de calor y deprime el sistema nervioso.
- No calentar las extremidades de forma aislada ni hacerle caminar o esforzarse si está moderado-grave.
- No darlo por muerto en el campo solo por estar frío, rígido o sin pulso aparente: en hipotermia profunda hay supervivencias tras reanimación prolongada y recalentamiento hospitalario. La máxima del rescate es «nadie está muerto hasta que está caliente y muerto».
Prevención
Vestir por capas, mantener seca la ropa interior, comer y beber con regularidad, protegerse del viento y dar la vuelta a tiempo cuando empeora el tiempo. La hipotermia de montaña no necesita temperaturas árticas: un día de lluvia, viento y 8-10 °C con ropa empapada y agotamiento basta para desencadenarla.