Emergencias y meteorología · nivel básico

Golpe de calor en senderismo.

Termopatía aguda por fallo del sistema de regulación térmica durante actividad física

Cuadro clínico potencialmente letal en que la temperatura corporal supera los 40 °C por fracaso del sistema de termorregulación, habitualmente por combinación de ejercicio sostenido, calor ambiente alto, deshidratación y ropa inadecuada. En senderismo se observa con frecuencia en la meseta del Camino de Santiago en julio-agosto, en Sierra Nevada en verano y en travesías largas sin sombra. Es distinto del agotamiento por calor (cuadro leve previo) y requiere actuación inmediata.

Distinguir agotamiento por calor de golpe de calor

Los dos cuadros forman parte del mismo continuo, pero la diferencia pronóstica es enorme. El agotamiento por calor es la fase precoz reversible; el golpe de calor es la fase grave que puede causar fallo multiorgánico.

ParámetroAgotamiento por calorGolpe de calor
Temperatura corporal 37,5-39,5 °C > 40 °C
Sudoración Profusa, ropa empapada Puede cesar y dejar la piel seca, aunque en el golpe por esfuerzo suele persistir
Estado mental Lúcido, débil, irritable Confusión, desorientación, convulsiones
Pulso Rápido pero fuerte Muy rápido, débil, irregular
Cefalea, náusea, mareo Habituales Pueden estar pero predomina la confusión
Pronóstico sin tratamiento Recuperación en horas con descanso e hidratación Mortalidad elevada en casos no tratados (en torno al 30-50 %); la supervivencia depende directamente de la rapidez del enfriamiento

Mecanismo fisiológico

El cuerpo humano disipa calor por cuatro vías: radiación, convección, conducción y, sobre todo en esfuerzo, evaporación del sudor. Cuando la temperatura ambiente supera los 35 °C, las tres primeras vías pierden eficacia (el ambiente no puede aceptar más calor por radiación). Cuando la humedad relativa pasa del 70-80 %, la evaporación también se reduce dramáticamente porque el sudor no evapora. En ese momento, sostener un esfuerzo físico significa acumular calor metabólico sin posibilidad de eliminarlo, con elevación progresiva de la temperatura central. Cuando el centro termorregulador hipotalámico se sobrepasa, deja de funcionar y aparece el golpe de calor. En su forma clásica se produce la paradoja de que la piel deja de sudar precisamente cuando más lo necesitaría; en el golpe de calor por esfuerzo —el habitual en montaña— la sudoración suele persistir, de modo que seguir sudando no descarta el cuadro.

Factores de riesgo en senderismo

  • Temperatura ambiente > 30 °C en zona expuesta sin sombra (meseta castellana del Camino, Sierra Nevada en verano, rutas costeras mediterráneas en julio-agosto, Andalucía oriental).
  • Humedad relativa alta combinada con calor: el índice de calor (sensación térmica por combinación temperatura y humedad) supera los 35 °C con 30 °C reales si la humedad pasa del 70 %. AEMET publica avisos por índice cuando esto ocurre.
  • Deshidratación previa: empezar la jornada sin haber recuperado del día anterior. Es típico en peregrinos del Camino que llegan a etapa de meseta con días de calor acumulados.
  • Ropa inadecuada: prendas sintéticas opacas y ajustadas reducen ventilación. Algodón mojado retiene calor paradójicamente (al contrario del invierno, en verano queremos evaporación rápida).
  • Edad: menores y mayores de 65 años regulan peor la temperatura.
  • Medicación: diuréticos, antihistamínicos, ciertos antidepresivos y betabloqueantes alteran la termorregulación.
  • Sin aclimatación: ir directamente de una ciudad fría a una meseta calurosa, hacer una etapa larga el primer día.

Primeros auxilios: qué hacer si encuentras un caso

  1. Reconocer y llamar al 112. El signo decisivo es la confusión o el comportamiento anómalo tras un esfuerzo en ambiente caluroso; la piel puede estar caliente y seca, pero en el golpe por esfuerzo a menudo sigue húmeda, así que seguir sudando no lo descarta. No es agotamiento banal: es emergencia médica. Llama o pide que llamen mientras intervienes.
  2. Sombra y descanso inmediato. Sacarle de la exposición solar, lejos de roca caliente. Si no hay sombra natural, manta térmica con la cara plateada hacia el sol genera sombra improvisada.
  3. Enfriamiento activo. Aflojar ropa, mojar con agua fría (botella, hidratación, fuente cercana) cuello, axilas e ingles (zonas donde grandes vasos están cerca de la piel). Abanicar para favorecer evaporación. Si hay riachuelo cerca, sumergir pies y antebrazos.
  4. Posición. Si está consciente, posición sentada con piernas elevadas. Si está inconsciente o convulsiona, posición lateral de seguridad y NO intentar dar agua.
  5. Hidratación oral SOLO si consciente y lúcido. Si responde correctamente a preguntas simples, pequeños tragos cada 5 minutos. Si está confuso o vomita, NO dar agua (riesgo de aspiración).
  6. NO antitérmicos. El paracetamol y el ibuprofeno no funcionan en golpe de calor (no es fiebre, es termorregulación fallida) y pueden agravar el cuadro renal.
  7. Esperar al 112 enfriando. El traslado al hospital es imprescindible. La temperatura objetivo es bajar a 38,5 °C antes de llegar al servicio de urgencias.

Prevención durante la ruta

  • Salida temprana. En etapas de meseta o sierra meridional, salir antes de las 6 h en verano para tener al menos cuatro horas de marcha antes de las 10 h.
  • Siesta forzada 12-16 h. La regla del peregrino y del montañero mediterráneo: si va a hacer calor extremo, parar a sombra entre el mediodía y media tarde, incluso si rompe el ritmo.
  • Hidratación constante. Pequeños tragos cada 15-20 minutos en lugar de medio litro de golpe cada hora. Sales minerales o suero oral si el sudor es muy intenso (la sal se pierde con la sudoración prolongada).
  • Ropa técnica clara y holgada. Camiseta clara larga (paradoja: cubrir más es mejor que descubrir; protege del sol y permite el efecto chimenea de evaporación). Gorra con sombra para el cuello (tipo legionaria).
  • Consultar AEMET y avisos por temperatura. Si hay aviso naranja o rojo, mejor cambiar fecha o reducir kilómetros.
  • Identificar el primer signo en uno mismo: cefalea pulsátil sin causa, sensación de no estar transpirando lo esperado en calor, calambres musculares espontáneos. Cualquiera de los tres es señal de parar a sombra y rehidratar.

Beber a pequeños tragos cada 15-20 minutos exige llevar el agua a mano, no en el fondo de la mochila: la comparativa de botellas y cantimploras de senderismo compara los formatos que se acceden sin quitarse la mochila frente a los que obligan a parar y desmontarla.

Lugares con casos documentados

La meseta castellana del Camino Francés entre Burgos y León (etapas Castrojeriz-Frómista, Sahagún-Mansilla) es uno de los escenarios con más golpes de calor registrados en el Camino, por la combinación de etapa larga, sin sombra y mediados de verano. La guía de seguridad del Camino documenta casos concretos. En Sierra Nevada los ascensos al Mulhacén o al Veleta en julio-agosto con calima añadida combinan altitud (hipoxia) con calor cumbral, una combinación tramposa que la guía de Sierra Nevada desarrolla en detalle. En el Parque Nacional del Teide el golpe de calor por calima sahariana (guía Teide) es escenario reciente confirmado.

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta.

¿Cuál es la diferencia entre agotamiento por calor y golpe de calor?

Ambos cuadros pertenecen al mismo continuo de patología por calor, pero los separa un signo decisivo: el estado mental. En el agotamiento la persona está exhausta, mareada y con náuseas, pero permanece lúcida y responde con coherencia; en el golpe de calor aparecen confusión, desorientación, comportamiento extraño o pérdida de conocimiento. Las guías clínicas señalan precisamente la alteración del estado mental como el rasgo cardinal que distingue el golpe de calor del resto de trastornos por calor.

La otra gran diferencia es el pronóstico. El agotamiento se resuelve en una o dos horas con sombra, reposo e hidratación, mientras que el golpe de calor, con la temperatura central por encima de 40 °C, es una urgencia que puede provocar fallo multiorgánico. Es el extremo caliente de los problemas de termorregulación; en el frío, su reverso es la hipotermia.

¿La piel siempre está seca cuando hay un golpe de calor?

No, y dar por hecho que sí es uno de los errores más peligrosos. La imagen clásica de "piel caliente y seca" corresponde sobre todo al golpe de calor clásico, el que sufren personas mayores o vulnerables durante una ola de calor sin estar haciendo esfuerzo. En el golpe de calor por esfuerzo —el que afecta a senderistas, corredores y montañeros— la piel está con frecuencia todavía húmeda de sudor, tal como recoge el Manual MSD. Que alguien siga sudando no descarta en absoluto un golpe de calor.

Por eso conviene fijarse en el signo que de verdad manda: la confusión o el comportamiento anómalo tras un esfuerzo prolongado en ambiente caluroso. Ante esa combinación hay que actuar como si fuera un golpe de calor aunque la persona aún transpire, llamar al 112 y empezar a enfriarla sin demora.

¿Qué hay que hacer ante un golpe de calor en mitad de una ruta?

Lo primero es reconocer la gravedad y avisar al 112 en cuanto haya confusión: en montaña el rescate tarda y cada minuto cuenta. Si no hay cobertura, conviene enviar a alguien a un punto con señal o usar el SOS por satélite si se dispone de él, sin dejar de atender a la víctima mientras tanto.

El tratamiento que salva vidas es bajar la temperatura cuanto antes. La medida más eficaz es el enfriamiento con agua fría: si hay un río o una poza cerca, sumergir el cuerpo —o al menos piernas, antebrazos, cuello, axilas e ingles— es el patrón oro reconocido por las guías, porque la supervivencia depende directamente de la rapidez con que se enfría. Hay que llevar a la persona a la sombra, aflojarle la ropa y abanicarla para favorecer la evaporación. Todo esto son primeros auxilios y no sustituyen la atención médica: el traslado urgente al hospital es obligado.

¿Sirve el ibuprofeno o el paracetamol para bajar un golpe de calor?

No. El paracetamol y el ibuprofeno bajan la fiebre cuando hay una infección, pero el golpe de calor no es fiebre: es un fallo del termostato corporal por acumulación de calor, no una respuesta del sistema inmune. El propio Manual MSD para profesionales es explícito al respecto: los antipiréticos no están indicados porque no tratan el problema de fondo.

Peor todavía, pueden ser contraproducentes. En un golpe de calor es habitual que el riñón y el hígado ya estén sufriendo, y fármacos como el ibuprofeno añaden estrés renal mientras que el paracetamol puede resultar hepatotóxico. La única "medicina" útil en ese momento es el enfriamiento físico rápido y el traslado urgente; los medicamentos quedan para el equipo sanitario.

¿Dónde hay más riesgo de golpe de calor haciendo senderismo en España?

Los escenarios de mayor riesgo combinan calor intenso, exposición al sol sin sombra y esfuerzo sostenido. En el Camino de Santiago, las etapas de la meseta castellana entre Burgos y León —largas, llanas y casi sin arbolado— concentran muchos episodios en pleno julio y agosto. En el litoral mediterráneo y en Andalucía oriental, las rutas costeras de media mañana en verano también son terreno propicio.

Un caso especialmente tramposo es la alta montaña en verano, como los ascensos en Sierra Nevada: el calor cumbral y la calima sahariana se suman a la altitud, de modo que el cuerpo lidia a la vez con el golpe de calor y con el mal agudo de montaña. La prevención básica es siempre la misma: salir muy temprano, parar a la sombra en las horas centrales del día y beber a pequeños sorbos de forma constante.

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