R1® TechFace Hoody
La puntuación más alta de esta comparativa: 4,5 sobre 5.
Híbrida de forro y cortavientos, capa intermedia o exterior ligera
Cinco chaquetas softshell por tejido, peso y bolsillo: Forclaz MT500 de Decathlon como entrada con membrana cortaviento interna, Rab Borealis ligera y elástica para escalada y senderismo activo, Salewa Pedroc Durastretch sin capucha para esfuerzo puro, Patagonia R1 TechFace híbrida de forro y cortavientos, y Arc'teryx Gamma Lightweight Hoody como referencia técnica compatible con casco.
Un resumen para quien ya sabe lo que busca. El análisis completo, con el porqué de cada nota, está más abajo.
La puntuación más alta de esta comparativa: 4,5 sobre 5.
Híbrida de forro y cortavientos, capa intermedia o exterior ligera
El precio de partida más bajo de los 5 modelos analizados.
Entrada, cortaviento y frío seco moderado
Si lo que buscas es la opción más barata para empezar sin gastar en una marca especialista, la Forclaz MT500 de Decathlon incluye una membrana cortaviento interna y capucha por 55 €. Si priorizas el peso mínimo para escalada o aproximaciones rápidas, la Rab Borealis pesa 273 gramos y su capucha encaja bajo el casco. Si vas a moverte a ritmo alto y no quieres cargar con una capucha que no vas a usar, la Salewa Pedroc Durastretch Light la elimina directamente y zonifica el tejido según dónde suda más el cuerpo. Si prefieres una prenda híbrida que funcione tanto de forro como de cortavientos, la Patagonia R1 TechFace combina ambas cosas en una sola chaqueta. Y si el criterio es la ficha técnica más completa y verificable, con dos tejidos distintos según la zona y protección solar certificada, la Arc'teryx Gamma Lightweight Hoody es la que más detalla cada cifra, al precio más alto de las cinco.
Una chaqueta softshell ocupa un hueco muy concreto en el armario de montaña: no es un forro polar, porque su cara exterior corta el viento y repele la humedad en vez de limitarse a abrigar; y no es una chaqueta con membrana impermeable, porque ninguna de las cinco de esta comparativa evita que el agua entre si llueve de forma sostenida. Es, en cambio, la prenda que mejor resuelve el tramo intermedio: otoño con viento, invierno seco sin precipitación, o cualquier jornada de esfuerzo alto donde una chaqueta impermeable se notaría demasiado calurosa y poco transpirable.
Las cinco chaquetas de esta comparativa resuelven el mismo problema —cortar el viento sin dejar de transpirar— con cinco construcciones de tejido distintas. La Rab Borealis usa Matrix™, un tejido de una sola capa de 130 g/m² con el tratamiento hidrófugo aplicado directamente sobre la superficie: es la solución más ligera, con 273 gramos de peso total. La Salewa Pedroc Durastretch lleva ese principio al mínimo: un único tejido de 106 g/m², el más fino del grupo, sin capucha y sin forro, que se nota apenas puesto en la espalda, donde el cuerpo genera más calor con la mochila puesta.
La Arc'teryx Gamma Lightweight Hoody lleva ese mismo criterio de zonificación a su máxima expresión declarada: un Fortius™ DW 1.0 de tejido doble en el cuerpo, con 125 g/m² y una mezcla de 86 % nailon y 14 % elastano, y un Fortius™ DWR FC0 distinto en los paneles laterales, de 126 g/m² y 95 % nailon con solo 5 % elastano, pensado para dar más elasticidad justo donde el cuerpo se mueve más y más resistencia al roce donde se apoya la mochila. La Patagonia R1 TechFace, en cambio, es la más abrigada: un tejido de 90 % poliéster reciclado y 10 % elastano, cortaviento y repelente al agua, que pesa 403 gramos y hace a la vez de forro y de cortavientos. Y la Forclaz MT500 resuelve el mismo reto de otra manera todavía: en vez de tratar la superficie de un tejido único, intercala una membrana de poliuretano al 100 % entre dos capas textiles, con una cifra de transpirabilidad que Decathlon declara con norma incluida —2.839 g/m²/24 h según la JIS 1099 A—, algo que ninguna de las otras cuatro fichas llega a cuantificar con ese detalle.
Esta diversidad de soluciones explica también las diferencias de peso: la Salewa es la más ligera, con 240 gramos, gracias a su tejido fino y a prescindir de la capucha; la Rab, con tejido único sin forro, se queda en 273; y la Patagonia y la Arc'teryx, ambas con estructura de doble capa o doble tejido, suben a 403 y 350 gramos respectivamente. La Forclaz MT500 es la única cuya ficha no publica el peso de la prenda en ningún apartado, ni en la descripción ni en las especificaciones técnicas.
No todas llevan capucha, y la que la lleva no siempre está pensada para lo mismo. La Salewa Pedroc Durastretch Light prescinde de ella por completo, una decisión coherente con su vocación de prenda para esfuerzo alto donde sobra calor en la cabeza. Las otras cuatro sí la incorporan, pero con matices: la Rab Borealis y la Arc'teryx Gamma Lightweight Hoody declaran explícitamente que su capucha de bajo volumen es compatible con casco, pensada para escalada o vías donde el casco es obligatorio; la Patagonia R1 TechFace también lo es, con un ajuste que funciona igual se lleve o no puesto el casco; y la Forclaz MT500, aunque incluye capucha, no especifica en su ficha si encaja bajo un casco de montaña.
Los bolsillos siguen un patrón parecido al del resto de comparativas de equipo: la Rab y la Arc'teryx explican con detalle que sus bolsillos de mano y el ajuste del bajo son compatibles con el cinturón de un arnés de escalada, mientras que la Salewa y la Forclaz se quedan en una descripción más genérica —dos bolsillos con cremallera en la primera, dos de mano más uno de pecho en la segunda— sin mencionar esa compatibilidad. Para quien vaya a usar la chaqueta exclusivamente en sendero, esa diferencia es indiferente; para quien combine senderismo con alguna vía ferrata o escalada ocasional, marca qué prenda no va a estorbar bajo el arnés.
Más allá del tejido, el corte explica buena parte de por qué una softshell resulta cómoda o incordia en movimiento. La Arc'teryx Gamma Lightweight Hoody lo declara de forma explícita en su propia ficha como «diseño articulado para ofrecer una libertad de movimientos total», una construcción con paneles curvados en codos y hombros que sigue el gesto de levantar los brazos sin tirar de la prenda hacia arriba, algo que se agradece al usar bastones o al trepar una repisa. La Salewa Pedroc Durastretch aplica el mismo principio con sus mangas de sisa reforzada (gusseted sleeves) y sus ojales para el pulgar ocultos, pensados para que el puño no se suba al alcanzar una presa por encima de la cabeza.
La Rab Borealis y la Forclaz MT500 optan por un patrón más convencional, con costuras de hombro que no buscan tanto la articulación técnica como el equilibrio entre movilidad y sencillez de fabricación, lo que también explica parte de su diferencia de precio frente a la Arc'teryx. La Patagonia R1 TechFace gana elasticidad gracias a su 10 % de elastano, por lo que el corte resulta holgado sin perder ajuste bajo los tirantes de la mochila.
La pregunta que más confusión genera en esta categoría es cuándo elegir una softshell en vez de una chaqueta con membrana impermeable o un simple forro polar. La respuesta depende de qué amenaza climática pesa más ese día: si es el viento y el frío seco, la softshell gana porque transpira mucho mejor que una membrana y corta el aire mucho más que un polar sin tratamiento; si es la lluvia sostenida o la nieve húmeda, ninguna de las cinco de esta comparativa aguanta, y hace falta la capa con membrana por fuera. El forro polar, por su parte, abriga más en parado pero deja pasar el viento con facilidad salvo que lleve su propio tratamiento cortaviento, así que en jornadas de cresta o collado expuesto la softshell se impone incluso con menos aislamiento térmico bruto.
En la práctica, la mayoría de salidas de otoño e invierno seco en la meseta y las sierras peninsulares resuelven bien con una softshell sola sobre una primera capa fina, reservando la membrana impermeable para cuando el parte cambia a mitad de jornada.
Confiar en la softshell cuando el parte ya anunciaba lluvia sostenida es, precisamente, uno de los errores que más rápido enfría a un senderista: la guía de hipotermia en montaña: qué hacer explica cómo reconocer los primeros síntomas de ese enfriamiento y qué hacer antes de que vaya a más.
En el sistema Central, en Guadarrama, el patrón habitual de otoño es sol débil, temperatura suave y rachas de viento que cambian la sensación térmica mucho más que el termómetro: es el terreno ideal para una softshell ligera como la Rab Borealis o la Salewa Pedroc, que cortan ese viento sin recalentar en la subida. Entender la sensación térmica —cuánto más frío se siente por efecto del viento sobre la piel expuesta— ayuda a decidir si conviene llevar la capucha puesta desde el collado o reservarla para la cima, algo que se nota especialmente en una ruta como la subida a Peñalara desde el Puerto de Cotos, donde el tramo final gana exposición al viento de golpe.
En la Cordillera Cantábrica, la vertiente sur de picos como el Pico Tres Mares desde Alto Campoo puede amanecer en calma mientras la vertiente norte recibe el viento húmedo del Cantábrico: el concepto de sotavento y barlovento explica por qué conviene llevar la softshell en la mochila incluso si se sale con cielo despejado, porque el cambio de ladera puede significar pasar de un frío seco cortable con Matrix o Durastretch a un viento húmedo que empieza a calar la superficie de cualquier tejido tratado con DWR. Y en zonas donde sopla el viento foehn, cálido y seco tras cruzar una cordillera, la capacidad de una softshell para transpirar sin recalentar se agradece más que en ningún otro tipo de jornada, porque el aumento brusco de temperatura convierte cualquier capa impermeable en un incordio húmedo por dentro.
Datos de fabricante. Los precios son orientativos: el de la tienda oficial de cada marca o el de la tienda española donde se encontró, según indica cada ficha, revisada por última vez en septiembre de 2026; el importe de hoy, con su descuento si lo hay, está a un clic en cada ficha. La puntuación sobre 5 es editorial: pondera lo que publica cada fabricante, el precio y la disponibilidad en España, no una prueba de uso propia.
| Modelo | Marca | Peso | Precio | Uso | Editorial | Comprar |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Chaqueta de trekking cortaviento softshell MT500 | Forclaz / Decathlon | — | €50-55 | Entrada, cortaviento y frío seco moderado | 3,5/5 | Ver precio |
| Borealis Hooded Jacket | Rab | 273 g (talla M) | €95-150 | Ligera y transpirable, escalada y senderismo activo | 4,0/5 | Ver precio |
| Pedroc Durastretch Light Jacket | Salewa | 240 g | €54-89 | Sin capucha, para esfuerzo alto y trepada | 4,0/5 | Ver precio |
| R1® TechFace Hoody | Patagonia | 403 g | 219,95 € (Bergfreunde) | Híbrida de forro y cortavientos, capa intermedia o exterior ligera | 4,5/5 | Ver precio |
| Gamma Lightweight Hoody | Arc'teryx | 350 g (talla M) | €182-260 | Referencia técnica, todo uso en senderismo y montaña | 4,5/5 | Ver precio |
Precios observados en tiendas españolas el 6 de septiembre de 2026: son un rango orientativo, no una oferta. El precio final lo fija cada tienda en el momento de la compra y el botón lleva a la ficha viva del producto, donde se comprueba antes de decidir.
La más asequible de la comparativa y la única con una membrana de poliuretano intercalada entre dos capas de tejido, en vez de un tratamiento superficial sobre tela única. La ficha de Decathlon declara una transpirabilidad de 2.839 g/m²/24 h según la norma JIS 1099 A y dos bolsillos de mano más uno de pecho con cremallera, todos sobre un corte bastante ceñido pensado para llevar debajo un forro fino. El tratamiento perlante de la cara exterior repele la llovizna y la nieve fina, pero la propia ficha es explícita: «No impermeable: se desaconseja el uso bajo la lluvia». Puntos fuertes: precio de entrada muy por debajo del resto, transpirabilidad declarada con cifra y norma concretas, capucha incluida. Puntos débiles: la ficha no publica el peso de la prenda; sin la resistencia al roce ni el gramaje declarado que sí dan las marcas especialistas de esta comparativa.
Construcción: Doble capa con membrana cortaviento de poliuretano: cara exterior 89 % poliéster / 11 % elastano, cara interior 90 % poliéster / 10 % elastano, capucha 88 % poliéster / 12 % elastano
Disponibilidad: Decathlon online y tienda física
Construida sobre un tejido de tejido único (no laminado) de 130 g/m², la Borealis apuesta por el peso mínimo antes que por el aislamiento: 273 gramos en talla M, muy por debajo del resto de especialistas de esta comparativa. La capucha de bajo volumen encaja bajo el casco, los bolsillos de mano son de acceso rápido y el bajo de la prenda tiene un ajuste discreto pensado para no molestar bajo el arnés de escalada. La cremallera frontal YKK Vislon con guardabarbilla y los puños elásticos cierran el conjunto sin bultos. La propia ficha de Rab no detalla el porcentaje exacto de nailon frente a elastano del tejido Matrix, solo su gramaje y su naturaleza elástica. Puntos fuertes: la más ligera de la comparativa, capucha bajo casco y bajo compatible con arnés, pensada específicamente para escalada y vías de aproximación. Puntos débiles: al ser tejido único y no laminado, corta menos el viento en rachas fuertes que un laminado de dos o tres capas.
Construcción: Matrix™, tejido único elástico de 130 g/m², con tratamiento DWR libre de fluorocarbonos
Disponibilidad: Amazon ES, Bergfreunde, rab.equipment con envío a España
La única de la comparativa sin capucha, una decisión de diseño deliberada para reducir peso y volumen en salidas donde el esfuerzo genera calor de sobra. Está hecha de un único tejido Durastretch de 106 g/m², con un 88 % de poliamida y un 12 % de elastano y certificación bluesign, fino y elástico, pensado para quien sube rápido y suda. Las mangas con refuerzo elástico en la sisa (gusseted sleeves) y los ojales para el pulgar ocultos facilitan el movimiento en trepada, y el dobladillo termosellado evita que la costura roce. El tratamiento DWR está libre de fluorocarbonos. Puntos fuertes: peso contenido con zonificación real del tejido, corte deportivo pensado para escalada y trepada, precio competitivo para una marca especialista. Puntos débiles: sin capucha, no sirve como única capa exterior si la previsión mete viento con lluvia; la ficha no desglosa el peso por talla.
Construcción: Durastretch con certificación bluesign de 106 g/m² (88 % poliamida, 12 % elastano)
Disponibilidad: Amazon ES con envío a España
La R1 TechFace lleva el apellido de la familia de forros R1 de Patagonia, y se nota: es más cálida y más pesada que una softshell de una sola capa fina, con un tejido de poliéster reciclado y elastano que corta el viento y repele el agua, y certificaciones bluesign y Fair Trade. Esa doble naturaleza explica su peso, 403 gramos, el más alto de la comparativa junto al de la Arc'teryx, y su versatilidad: funciona como capa intermedia bajo una chaqueta con membrana en pleno invierno, o como capa exterior única en otoño con viento moderado. La capucha va laminada y es compatible con casco, ajustable tanto si se lleva puesto como si no. Puntos fuertes: dos prendas en una (forro más cortavientos), capucha compatible con casco, tejido con más del 60 % de contenido reciclado. Puntos débiles: precio alto para lo que en esencia es un forro polar reforzado; su peso no la hace la opción más ligera si solo se busca cortar el viento.
Construcción: 90 % poliéster reciclado y 10 % elastano, con certificaciones bluesign y Fair Trade; cortaviento y repelente al agua
Disponibilidad: Amazon ES con envío a España
La ficha oficial de Arc'teryx es la más detallada de toda la comparativa: dos tejidos Fortius distintos según la zona de la prenda, cada uno con su gramaje y su composición exacta declarados en porcentaje, más protección solar UPF 50+ certificada bajo tres normas (EN 13758-2, AS4399:2020 y GB/T 18830-2009). La capucha StormHood™ de ajuste rápido es compatible con casco, y la prenda suma dos bolsillos de pecho más dos de mano, todos con cremallera. Con 350 gramos en talla M queda en un punto intermedio de peso entre la ligereza de la Rab y el volumen de la Patagonia. Puntos fuertes: la ficha técnica más completa y verificable de la comparativa, capucha compatible con casco, protección solar UPF 50+ certificada. Puntos débiles: la más cara con diferencia; la ficha no aclara si los bolsillos de mano son compatibles con el cinturón de un arnés.
Construcción: Cuerpo Fortius™ DW 1.0, tejido doble de 125 g/m² (86 % nailon, 14 % elastano); paneles laterales Fortius™ DWR FC0 de 126 g/m² (95 % nailon, 5 % elastano)
Disponibilidad: arcteryx.com con envío a España; Amazon ES
Las fotos individuales por modelo se incorporan progresivamente con fuentes editoriales legítimas: Wikimedia Commons (cuando existe), kits de prensa de fabricante (Salomon, MSR, Petzl, etc.) y fotografía propia. No se utilizan imágenes obtenidas por scraping de Amazon u otros marketplaces, decisión consciente para mantener limpio el frente legal. Pulsa Ver en Amazon para acceder a la ficha oficial con galería completa del producto.
Primera softshell o presupuesto ajustado: la Forclaz MT500 resuelve la necesidad básica de cortar el viento con una membrana propia y capucha incluida, sin gastar en una marca especialista antes de saber si el tipo de prenda encaja con el uso que le vas a dar.
Escalada, aproximaciones rápidas o cualquier salida donde cada gramo cuenta: la Rab Borealis es la más ligera del grupo, con capucha bajo casco y bajo compatible con arnés, pensada desde el diseño para ese uso concreto.
Ritmo alto y calor generado de sobra, sin necesidad de capucha: la Salewa Pedroc Durastretch Light la elimina directamente y zonifica el tejido para ventilar mejor donde más se suda con la mochila puesta.
Una sola prenda que sirva de forro y de cortavientos a la vez, sin tener que decidir entre dos capas distintas cada mañana: la Patagonia R1 TechFace resuelve ambas funciones en una sola chaqueta, al precio de ser la segunda más pesada de la comparativa.
Uso frecuente, terreno técnico ocasional y preferencia por una ficha verificable al detalle antes que por el precio: la Arc'teryx Gamma Lightweight Hoody es la que más justifica sus 260 € con dos tejidos distintos según la zona, capucha bajo casco y protección solar certificada bajo tres normas.
Ninguna de estas cinco chaquetas trabaja bien de forma aislada en las condiciones más exigentes para las que sirve una salida de otoño-invierno. Por dentro, una primera capa de merino gestiona la humedad del cuerpo y aporta el primer nivel de calor; la softshell va encima, cortando el viento y dejando salir ese vapor sin empaparse con llovizna ligera. Cuando la temperatura baja más de lo que la softshell sola puede compensar, conviene sumar una capa intermedia de aislamiento puro: una chaqueta de plumón ligera debajo de la softshell, en vez de sustituirla, multiplica el rango de temperaturas cómodas sin apenas sumar peso ni volumen a la mochila.
Por fuera de todo el sistema, cuando la previsión mete lluvia sostenida o nieve húmeda, ninguna softshell sustituye a una chaqueta con membrana impermeable: en ese escenario, la softshell pasa a hacer de capa intermedia y la membrana sale a proteger por encima, tal y como se explica con más detalle en la comparativa de chaquetas con membrana de esta misma sección.
Entre la más ligera y la más pesada de esta comparativa hay 163 gramos de diferencia, casi el peso de un teléfono móvil, y esa cifra importa más de lo que parece cuando se lleva la chaqueta puesta un día entero. La Salewa Pedroc, con 240 gramos y sin capucha, y la Rab Borealis, con 273, se notan como una segunda piel que apenas añade volumen bajo la mochila; son las dos opciones lógicas si la prioridad es no cargar peso extra en una travesía de varios días. La Arc'teryx, con 350 gramos, ya empieza a sentirse como una prenda con entidad propia, y la Patagonia, con 403, es la que menos conviene llevar «por si acaso» en la mochila si no se va a usar: su función híbrida de forro y cortavientos compensa ese peso solo cuando sustituye a dos prendas distintas, no cuando se suma a ellas.
Las cinco fichas de esta comparativa mencionan un tratamiento DWR (Durable Water Repellent, «repelente al agua duradero» en inglés) aplicado en la superficie del tejido, y las cuatro que lo detallan —Rab, Salewa, Patagonia y Arc'teryx— coinciden en declararlo libre de fluorocarbonos, un cambio de formulación que toda la industria ha ido adoptando en los últimos años por su menor impacto ambiental. Ese tratamiento hace que el agua forme gotas y resbale por la superficie en vez de empapar el tejido, pero se agota con el uso: el roce de la mochila, el polvo acumulado y los lavados sin cuidado hacen que el agua deje de perlar y empiece a mojar la superficie, aunque la chaqueta siga sin dejar pasar agua por dentro mientras el tejido no se sature del todo.
Reactivarlo es sencillo: un lavado con detergente específico para tejidos técnicos, sin suavizante —que recubre la fibra y anula el tratamiento en vez de reforzarlo—, seguido de un ciclo de secadora a temperatura moderada o el calor de una plancha sobre un paño, basta para devolver el efecto perlante durante varios meses más. Decathlon lo detalla así en la ficha de cuidado de la Forclaz MT500, y el mismo principio aplica a las otras cuatro chaquetas de esta comparativa aunque sus fichas no lo desarrollen con igual detalle.
No, y ninguna de las cinco de esta comparativa lo es. Una softshell resiste el viento y repele la llovizna o la nieve fina gracias a un tratamiento DWR en la superficie del tejido, pero no lleva la membrana que hace impermeable a una chaqueta con membrana. La propia ficha de la Forclaz MT500 lo dice de forma literal: «No impermeable: se desaconseja el uso bajo la lluvia». Si la previsión mete lluvia sostenida, la softshell se lleva como capa intermedia y la membrana impermeable va por fuera.
Un tejido único, como el Matrix de la Rab Borealis o el Durastretch de la Salewa, es una sola capa de nailon o poliamida elástica con el DWR aplicado en la superficie: pesa menos pero corta algo menos el viento en rachas fuertes. Una construcción con membrana, como la de poliuretano intercalada en la Forclaz MT500, añade una capa adicional entre dos tejidos: pesa algo más pero ofrece una barrera de viento más constante. La Arc'teryx resuelve el mismo problema de otra forma, sin membrana añadida: usa dos tejidos Fortius distintos, uno de tejido doble en el cuerpo y otro con más nailon en los paneles laterales, cada uno por separado en su zona de la prenda.
Depende del terreno. En una salida de sendero como la subida a Peñalara desde el Puerto de Cotos no hace falta: el objetivo de la capucha es cortar el viento en la cima, no encajar sobre un casco de escalada. En cambio, si el plan incluye una vía ferrata, una arista con paso de manos o cualquier terreno donde se lleve casco por norma, la capucha de bajo volumen de la Rab Borealis o la StormHood de la Arc'teryx, ambas pensadas para ir por debajo del casco, marcan la diferencia frente a una capucha de corte más ancho como la de la Forclaz.
El tratamiento hidrófugo de la superficie pierde eficacia con los lavados, el roce de la mochila y la suciedad acumulada, y deja de formar gotas para empezar a empapar la superficie del tejido aunque la chaqueta siga sin ser impermeable por dentro. Se reactiva lavando la prenda con un detergente específico para tejidos técnicos, sin suavizante, y aplicando después calor moderado con la secadora en tandas cortas o con la plancha a temperatura baja sobre un paño, tal y como recomienda Decathlon en la ficha de la Forclaz MT500 para su propio tratamiento perlante.
Depende de la frecuencia de uso y de cuánto valga para cada persona una ficha técnica verificable al detalle. La Forclaz MT500 cubre de sobra una salida de fin de semana ocasional con buena relación calidad-precio, con membrana cortaviento propia y capucha incluida. La Arc'teryx Gamma Lightweight Hoody justifica su precio en el uso frecuente: dos tejidos Fortius distintos según la zona de roce, protección solar UPF 50+ certificada bajo tres normas y una capucha StormHood pensada para ir bajo el casco, prestaciones que solo se notan en decenas de días de uso al año.
En movimiento y con temperaturas suaves o frío seco sin viento fuerte, sí: es precisamente el escenario para el que está pensada una softshell, y por eso ninguna de las cinco de esta comparativa lleva un aislamiento grueso. En paradas largas, nieve con viento sostenido o lluvia, no: ahí hace falta añadir por dentro una primera capa de merino o un forro polar, y por fuera una chaqueta con membrana si la previsión empeora.
Otras 49 comparativas de material analizadas con el mismo detalle: pesos reales, precios del mercado español y el modelo que nos llevaríamos en cada caso.
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