La última representación europea del ecosistema de tablas fluviales — formación característica de la confluencia y desbordamiento de los ríos Cigüela (aguas salobres de superficie) y Guadiana (aguas dulces que históricamente afloraban tras 50 km de recorrido subterráneo a través del karst manchego, los célebres "Ojos del Guadiana"). Declarado parque nacional en 1973 con 1.928 hectáreas, desde la ampliación de 2014 ocupa 3.030 en los términos de Daimiel y Villarrubia de los Ojos. Conviene matizar que Las Tablas son hoy uno de los espacios más vulnerables de toda la Red de Parques Nacionales: la sobreexplotación del Acuífero 23 desde los años setenta cortó los aportes subterráneos que alimentaban el humedal, y hoy su lámina de agua depende de lo que traiga el río Gigüela: en 2023 llegó a quedar casi seco y en la primavera de 2026 alcanzó unas 1.500 hectáreas inundadas, el máximo en años. Visitarlas hoy es asistir a un experimento de conservación en tiempo real, no a una postal estable.
El parque es núcleo fundamental de la Reserva de la Biosfera UNESCO "La Mancha Húmeda" declarada en 1980 (1981 según la ficha del MITECO), y está incluido en la lista de Humedales de Importancia Internacional Ramsar desde 1982 — junto con Doñana, fue uno de los dos humedales españoles inscritos inicialmente en el Convenio. Designado ZEPA en 1988 (código ES0000013) por su valor para la avifauna acuática.
La crisis hídrica del parque es uno de los retos ambientales más serios de España: la sobreexplotación del Acuífero 23 (Mancha Occidental, >5.000 km², 40 municipios) desde mediados de los años 70 ha hecho bajar su nivel unos 17 metros de media, un vaciado de unos 2.125 hm³ según un estudio financiado por la Diputación de Ciudad Real (2026). Tras la sequía de 2022 y 2023, las crecidas del Gigüela han vuelto a inundarlo: unas 1.500 hectáreas en marzo de 2026 (el máximo que hoy admite, de 1.750 teóricas, por la vegetación acumulada en los años secos) y unas 850 a 1 de agosto, según el director del parque. Los aportes subterráneos siguen sin llegar. La Confederación Hidrográfica del Guadiana declaró en riesgo de no alcanzar el buen estado sus dos masas de agua subterránea, Mancha Occidental I y II, en diciembre de 2014. La ley permite enviar agua del Tajo al Guadiana a través del acueducto Tajo-Segura para el parque, una vía de emergencia que se usó en las grandes sequías.
El parque ofrece tres itinerarios oficiales señalizados con acceso libre: la Ruta Amarilla — Isla del Pan (~2,5 km, circuito por cinco islas en la orilla oriental), la Ruta Roja — Laguna Permanente (~800 m a observatorios de aves) y la Ruta Azul — Torre de Prado Ancho (~1.500 m con cuatro observatorios y la mejor panorámica del parque).
Rutas que merece la pena conocer — La Ruta Azul a la Torre de Prado Ancho es probablemente la mejor introducción al parque para quien dispone de una hora y media: 1,5 kilómetros lineales por pasarelas de madera sobre masegar con cuatro observatorios escalonados que culminan en una torre elevada con visión circular sobre la lámina de agua restante. En primavera, cuando los ánsares cierran su invernada y comienza el paso prenupcial, desde la torre se ven, según la época, buena parte de las acuáticas del parque. La Ruta Amarilla por la Isla del Pan circunvala cinco islotes y es la opción para quien quiere caminar 2,5 kilómetros y ver el humedal desde tres perspectivas distintas a lo largo del recorrido. Para entender la crisis hídrica del parque conviene completar la visita en el Centro de Visitantes del parque, cuya primera sala tiene una maqueta de Las Tablas y del acuífero 23 que explica su relación con el humedal, y tener presentes las aportaciones del Gigüela que hoy sostienen la lámina de agua.