La Ruta Roja de la Laguna Permanente es el más corto de los tres itinerarios señalizados del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel: 0,80 kilómetros de ida, según publican tanto MITECO como la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, o 1,7 kilómetros si se cuenta la vuelta, la cifra que mide el CNIG sobre su track oficial. Arranca del mismo aparcamiento que la Ruta Amarilla de la Isla del Pan: «Se accede al itinerario desde el aparcamiento del Centro de Recepción de Visitantes», escribe la Junta, y el sendero conduce hasta dos observatorios faunísticos «situados en una laguna artificial en el margen derecho del río Guadiana», en sus mismas palabras. Que la laguna sea artificial no le resta interés: es precisamente lo que le permite mantener lámina de agua cuando el resto del humedal se seca, y en un parque nacional cuya visita entera depende del estado hídrico del año, esta es la ruta que garantiza ver agua y aves acuáticas incluso en temporada mala. Es también el único itinerario de Daimiel donde las fuentes oficiales mencionan la nutria. El terreno es completamente llano, con cotas del track entre 605,7 y 608,3 metros, y la visita, según la Junta, es libre y gratuita.
La nutria (Lutra lutra) es la gran protagonista de este itinerario, y ninguna otra ruta del parque puede decir lo mismo: es la única donde las fuentes oficiales la mencionan de forma explícita. La Junta lo escribe con la prudencia justa: «Con un poco de suerte será aquí donde podremos ver a nuestra emblemática nutria, (Lutra lutra), surcando el cauce del Guadiana». MITECO coincide en el tono condicional: «éste será un lugar ideal para observar nutrias en el cauce del Guadiana». Ninguna de las dos fuentes promete el avistamiento, y conviene no prometerlo tampoco aquí: un mustélido esquivo se gana con silencio y paciencia, no con horarios. Los dos observatorios de madera del itinerario están pensados justo para eso, mirar sin ser visto. Y aunque la nutria centre el reclamo, la lámina de agua reúne también cormorán grande, avetorillo, zampullín común, somormujo lavanco, cuchara, porrón común, ánade real, garceta, martinete, martín pescador, ganga y ortega.
Que la laguna de este itinerario sea artificial no es un secreto: la propia Junta describe los dos observatorios como «situados en una laguna artificial en el margen derecho del río Guadiana». Lo interesante es lo que esa condición implica: mantiene lámina de agua cuando el resto del humedal se seca, y en un parque que arrastra décadas de tensión hídrica esa continuidad no es poca cosa. Los Ojos del Guadiana dejaron de manar en 1984; en 2009 apenas quedaban 15 hectáreas encharcadas de las 1.750 inundables; en junio de 2023, solo el 6 % de la superficie inundable del parque tenía agua. Con ese historial, ningún visitante debería dar el humedal por garantizado, y el propio parque lo admite: recomienda consultar en el Centro de Visitantes el estado del agua y de la fauna el mismo día de la visita. La Laguna Permanente, flanqueada por un bosque de ribera de álamo blanco, es la excepción que confirma la regla: en el parque nacional cuya visita más depende del agua, esta es la ruta que no falla.
Publicamos el GPX oficial tal como lo entrega el CNIG: producto 14-283 de su Centro de Descargas, fichero del 16 de enero de 2024, con 105 puntos con cota. Medido punto a punto da 1,74 kilómetros, frente a los 1,7 que redondea el propio organismo, y la vuelta repite exactamente los puntos de la ida. Las cotas se mueven entre 605,7 y 608,3 metros: ningún organismo publica desnivel para esta ruta y el track lo confirma, por debajo de tres metros. Sobre la duración, cada fuente dice una cosa: MITECO habla de «algo más de una hora», el CNIG de hora y media, y la Junta de dos horas solo para la ida y dos horas y media ida y vuelta, una cifra que no casa con 0,80 kilómetros de ida y que señalamos, sin corregirla. En accesibilidad, la Junta declara el sendero apto para personas con movilidad reducida, a pie y en silla de ruedas o carrito, con grado de dificultad oficial Baja.