Las marismas del Guadalquivir, declaradas Parque Nacional en 1969 y Patrimonio Mundial UNESCO en 1994. 54.252 hectáreas de humedales, dunas móviles y pinares mediterráneos entre las provincias de Huelva y Sevilla, en la margen derecha de la desembocadura del Guadalquivir. Refugio del lince ibérico — con 133 ejemplares censados en Doñana-Aljarafe en 2025, parte de uno de los programas de conservación de especies amenazadas que el MITECO presenta como «ejemplo mundial de éxito» — y escala migratoria fundamental para la avifauna entre Europa y África, con más de 400 especies de aves citadas, unas 130 de ellas reproductoras habituales. Lo que distingue a Doñana es que su interior solo se recorre acompañado: dos itinerarios en todoterreno y uno en barco por el Guadalquivir, con empresas concesionarias o autorizadas por el parque. A pie se puede andar libremente por los 33 kilómetros de playa entre Matalascañas y Sanlúcar, por las vías pecuarias que salen de El Rocío y por los senderos de los centros de visitantes.
El censo de 2025 del MITECO contó 133 linces ibéricos en Doñana-Aljarafe (92 adultos y subadultos y 41 cachorros, con 32 hembras reproductoras), dentro de un total ibérico de 2.663, un 10,9 % más que en 2024 y el máximo desde que hay seguimiento coordinado. Junto al lince, el parque es santuario del águila imperial ibérica y en él se han citado más de 400 especies de aves, de las que unas 130 crían habitualmente.
Doñana se gestiona como Espacio Natural integrado tras la Ley 8/1999, que unificó el Parque Nacional con el Parque Natural circundante en una administración común. La Junta de Andalucía asumió la gestión exclusiva el 1 de julio de 2006. Reconocimientos: Reserva de la Biosfera UNESCO desde 1980 (ampliada a 268.294 ha), humedal Ramsar desde 1982 y Patrimonio Mundial UNESCO desde 1994 (#685). A finales de 2023 la UICN comunicó que el espacio no cumple el estándar de su Lista Verde — un dato relevante para entender los retos actuales del parque.
El interior del parque nacional solo se recorre con guía, en los itinerarios que gestionan empresas concesionarias o autorizadas: el de todoterreno Acebuche-La Plancha, de la Cooperativa Marismas del Rocío; el itinerario norte, de El Rocío al Centro José Antonio Valverde, también en todoterreno y con seis empresas autorizadas; y el fluvial desde Sanlúcar de Barrameda en el buque «Real Fernando». Para ir a pie por libre hay senderos señalizados en tres centros de visitantes: El Acebuche (lagunas del Acebuche, del Huerto y de las Pajas), La Rocina (Charco de la Boca) y Palacio del Acebrón (Charco del Acebrón), además de la playa y las vías pecuarias que salen de El Rocío.
Rutas que merece la pena conocer — El sendero de la Laguna del Acebuche es el primer paso obligado para quien llega sin reserva en 4×4: una pasarela de madera llana y accesible (1,6 kilómetros en la capa oficial de la Junta; 2,1 según su folleto) con observatorios bautizados con nombres de aves sobre una laguna que la propia Junta define como temporal, «por lo que no es extraño que la encuentre sin agua»; la temporada que recomienda la Junta es el otoño-invierno, con las invernantes. El Palacio del Acebrón, a unos 6 kilómetros de La Rocina por una pista asfaltada que se puede recorrer a pie, en bicicleta o en coche, tiene el sendero del Charco del Acebrón, por un bosque de ribera que es el ecosistema menos asociado al imaginario doñanero pero igualmente esencial para la fauna del parque. Para las aves, el Centro de Visitantes José Antonio Valverde se asoma a un lucio en plena marisma, a unos 25 kilómetros de pista desde Villamanrique, La Puebla del Río o Isla Mayor, pero en octubre de 2026 está cerrado por obras hasta nuevo aviso. En la orilla gaditana, la Fábrica de Hielo de Sanlúcar de Barrameda, una antigua cofradía de pescadores, tiene una terraza-mirador sobre el Guadalquivir y vende los billetes del itinerario fluvial. Conviene matizar que el avistamiento del lince ibérico durante estos paseos es prácticamente nulo por sigilo y horario crepuscular del felino: para intentarlo, lo más sensato es la visita guiada en todoterreno, y en El Acebuche hay un observatorio del lince ibérico; aun así, verlo nunca está garantizado.