Por qué importa la equidistancia
La equidistancia define cuánta información de relieve te da un mapa. A mayor equidistancia, menos curvas se dibujan y por tanto menos detalle vertical se ve. A menor equidistancia, más curvas y más finura — pero también más complejidad de lectura.
En el mapa estándar de senderismo del IGN 1:25.000:
- Equidistancia entre curvas normales: 10 metros.
- Equidistancia entre curvas maestras (más gruesas, con altitud rotulada): 50 metros.
En el mapa 1:50.000:
- Equidistancia entre curvas normales: 20 metros.
- Equidistancia entre curvas maestras: 100 metros.
En mapas a escalas menores, como 1:100.000 o 1:200.000, la equidistancia crece a 50 m, 100 m o más — los detalles finos se pierden y el mapa solo sirve para visión general del territorio.
Cómo se lee la altitud de un punto
Procedimiento estándar:
- Identificar la curva maestra más cercana al punto y leer su altitud rotulada.
- Contar las curvas normales que separan el punto de la maestra.
- Multiplicar el número de curvas por la equidistancia (10 m en 1:25.000) y sumar o restar a la altitud de la maestra según el sentido de pendiente (subiendo: suma; bajando: resta).
- Comprobar coherencia con el relieve circundante: si el punto está cerca de una cumbre, la altitud debería estar próxima al máximo de la zona.
Detalles que requieren equidistancia mayor o menor
A veces la cartografía añade curvas auxiliares (líneas a trazos) en zonas de relieve muy suave donde las curvas normales serían demasiado distantes para captar el matiz. Por ejemplo, en llanuras o mesetas. La equidistancia auxiliar suele ser la mitad de la normal (5 m en 1:25.000).
En zonas de cantiles muy verticales, la curvas se solapan tanto que el cartógrafo recurre a símbolos de roca (escala dentada que indica pared vertical) para no saturar el mapa con curvas pegadas. Esa simbología sustituye visualmente las curvas pero el principio de equidistancia sigue aplicando — es solo cambio de representación.
Leer la equidistancia sobre el papel y leerla en pantalla no es lo mismo: los receptores de mano dibujan las curvas del mapa base que lleven cargado, que no siempre es el MTN25 del IGN ni respeta su equidistancia. Si vas a navegar con uno, conviene saber qué cartografía monta y con qué equidistancia la representa; lo desglosamos en la comparativa de GPS de mano para montaña.
Equidistancia y precisión real
Aunque la equidistancia sea de 10 m, eso no implica que el mapa tenga precisión de 10 m en cada punto. La precisión planimétrica (posición horizontal) y la precisión altimétrica (cota) tienen errores propios derivados del proceso de levantamiento del mapa. La especificación de la Base Topográfica Nacional 1:25.000, de la que sale el MTN25 del IGN, fija una exactitud posicional con un error medio cuadrático de 3 metros y un máximo de 5. Las curvas de nivel no las toman topógrafos sobre el terreno: se restituyen a partir de fotografías aéreas.
Para precisión submétrica se requieren modelos digitales de elevación (MDE) con datos LIDAR, que el CNIG distribuye gratuitamente. Pero para senderismo, la equidistancia estándar de 10 m del 1:25.000 es más que suficiente.
Esa escala es también la que usan casi todas las editoriales de montaña en sus mapas de papel, aunque algunas publican el macizo entero a 1:40.000 o 1:50.000 para que quepa en una hoja. Cada mapa declara su propia equidistancia, que no se deduce de la escala: conviene mirarla en la leyenda antes de contar curvas. Qué mapa hay de cada zona y a qué escala está publicado se detalla en la guía de mapas de montaña en papel por macizo.