Origen del concepto
La técnica de la cebolla (onion layering) se popularizó en los años 70-80 con el desarrollo simultáneo de los tejidos sintéticos transpirables y cortavientos (polipropileno, Polartec, Pertex 1979) y las primeras membranas impermeables-transpirables, con el Gore-Tex (1976) como gran hito. Antes el montañero usaba lana, plumón y un anorak voluminoso; el sistema modular permitió ajustar la respuesta térmica al esfuerzo y al clima sin sobrecalentarse en marcha ni enfriarse en parada.
Primera capa: evacuación de la transpiración
La capa en contacto directo con la piel. Su función única es transportar el sudor por capilaridad hacia la capa intermedia, manteniendo la piel seca. Tres opciones de tejido:
- Sintéticos (poliéster, polipropileno) — transporte rápido, secado rápido, baratos, peso 80-150 g/m². Olor desagradable tras pocas horas de uso (la solución son tratamientos antibacterianos plata o iones).
- Lana merino — el material premium. Transporta sudor casi tan rápido como sintético, controla mucho mejor el olor (puede usarse 4-5 días sin lavar), abriga incluso húmedo. Peso 150-220 g/m², coste 3-5 veces superior.
- Mezclas merino-sintético — combinan lo mejor de ambos: durabilidad sintético + control olor merino.
La regla de oro: nunca algodón en montaña. El algodón retiene la humedad sin evacuar, enfría rápidamente al detenerse y tarda 6-8 horas en secarse. La expresión "muerte por algodón" (cotton kills) describe casos reales de hipotermia inducida por una camiseta de algodón en una jornada de montaña fría y húmeda.
Segunda capa: aislamiento térmico
Su función es atrapar aire calentado por el cuerpo y mantenerlo cerca de la piel. Cinco materiales habituales:
- Forro polar (Polartec en gamas) — el clásico. Polartec 100/200/300 según gramaje. Caliente, transpirable y de secado rápido; conserva parte del calor aun estando húmedo, perdiendo prestaciones solo de forma limitada.
- Lana merino gruesa — alternativa natural al forro polar. Mejor olor, peor relación calor/peso.
- Aislante sintético en chaleco/chaqueta (Primaloft, Coreloft) — fibras huecas que imitan el plumón, mantienen prestaciones húmedas. Ideal para zonas húmedas (Picos de Europa, Cantábrico).
- Plumón (down) — la mejor relación calor/peso del mercado, pero pierde prestaciones empapado y necesita mantenimiento (lavado especializado, secado con bolas). Reservado a alta montaña en frío seco.
- Combinación — chaleco aislante sobre forro polar es habitual en condiciones intermedias.
Tercera capa: protección climática
La tercera capa es cortavientos, impermeable o ambas según uso:
- Hardshell impermeable-transpirable — chaqueta con membrana Gore-Tex, eVent o Pertex Shield. Resiste lluvia sostenida, viento fuerte y nieve. Costuras termoselladas. Es la elección para alta montaña, atlántico y alpino.
- Softshell — tejido elástico tratado con DWR. Repele agua ligera (lluvia 30-60 minutos máximo) y viento, transpira mejor que hardshell. Ideal para esquí de travesía, alpinismo deportivo y rutas con esfuerzo intenso en clima moderado.
- Cortavientos ligero (windshell) — solo viento, no lluvia. Pieza compactable que cabe en el bolsillo. Útil siempre como respaldo.
Cifras técnicas de las membranas
Las membranas de la tercera capa se describen con dos cifras, y conviene saber qué hay detrás de cada una:
- Columna de agua (ensayo ISO 811): la altura de agua, en milímetros, que soporta el tejido antes de calar. No existe una norma que fije un mínimo para montaña; la única escala oficial europea, la EN 343 de ropa de protección contra la lluvia (sustituida en 2025 por la EN ISO 24232, con las mismas clases), da su clase más alta a partir de 20.000 pascales, unos 2.000 mm. Las chaquetas que publican el dato declaran entre 15.000 y 20.000 mm.
- Transpirabilidad: en gramos de vapor por metro cuadrado y día, con ensayos distintos (variantes del JIS L 1099, ASTM E96) que dan resultados distintos sobre el mismo tejido, de modo que una cifra sin el nombre del ensayo no se puede comparar con otra. La medida comparable es la resistencia al vapor o RET (ISO 11092): cuanto más baja, más transpira.
Gore no publica ninguna de las dos cifras para sus laminados; responde con una garantía. En la comparativa de chaquetas impermeables están, modelo a modelo, las que cada marca declara. El tratamiento perlante exterior (DWR) se desgasta con el uso y la suciedad; se reactiva lavando la prenda y aplicando calor, si la etiqueta lo permite, y cuando eso ya no basta se repone con un producto reimpermeabilizante.
Llevado a una salida concreta, el sistema se traduce en una lista de prendas: qué va puesto, qué va en la mochila y qué modelo sale mejor en cada capa. Esa lista está en la guía de ropa para la montaña en invierno.
Errores comunes
- Llevar primera capa de algodón en clima frío y húmedo. Riesgo real de hipotermia.
- Confundir cortavientos con impermeable. Un cortavientos no aguanta 30 minutos de lluvia sostenida.
- No abrir las cremalleras de ventilación (pit-zips) en subidas con esfuerzo. Te empapas por dentro de sudor aunque la membrana sea premium.
- Comprar membrana cara y olvidarse del DWR. Sin tratamiento exterior, el agua satura el tejido y la membrana deja de transpirar.