Configuración básica de cordada
Una cordada típica en progresión de glaciar consta de 2-4 alpinistas separados por unos 10-15 metros si son dos y unos 10 si son tres, unidos por nudo en arnés. El nudo estándar internacional es el nudo en 8 (figure-eight) o nudo as de guía rematado, fijado al arnés mediante mosquetón con seguro de tornillo. Distancias menores, de un metro y medio a seis, se utilizan en la técnica de cuerda corta, pensada para terreno relativamente fácil pero expuesto, donde un resbalón tendría consecuencias graves; en terreno vertical se recurre al aseguramiento con anclajes.
Dinámica de aseguramiento
Cuando un alpinista cae, su peso se reparte entre los compañeros a través de la cuerda. La elasticidad de la cuerda dinámica amortigua el tirón — por eso nunca se progresa en glaciar con cuerda estática — y la fricción sobre el terreno (rocas intermedias, el labio de la grieta, un piolet clavado en autodetención) amplifica la capacidad de frenado del grupo. La regla de oro en glaciar es llevar la cuerda relativamente tensa entre miembros: cuanta más cuerda suelta haya en el momento de la caída, mayor es la fuerza de choque que reciben el caído y sus compañeros, y más difícil resulta detenerla.
El riesgo de encordarse mal: el arrastre
Encordarse no es por sí mismo un seguro de vida; mal ejecutado, multiplica el riesgo. En pendientes de nieve dura sin anclajes intermedios, la caída de un miembro puede arrastrar a toda la cordada — el motivo por el que, sin protección intermedia, ir encordado en nieve dura puede ser más peligroso que ir suelto. Por eso la decisión correcta en cada tramo (encordarse con anclajes, progresar en ensamble con cuerda tensa, o directamente desencordarse y asegurar paso a paso) es materia de formación práctica con guía, no de intuición. La técnica de cuerda corta, en particular, está pensada para que la ejecute el miembro más experto del grupo — habitualmente un guía profesional — y no funciona entre alpinistas del mismo nivel sin experiencia.
Cuerda corta vs aseguramiento con anclaje
La cuerda corta es una técnica de progresión simultánea: el guía y la persona a la que asegura caminan a la vez, unidos por unos pocos metros de cuerda que el guía mantiene siempre tensa y sin seguros intermedios, porque si la cuerda va floja un resbalón ya no se puede frenar y acaba arrastrando a los dos. El aseguramiento con anclaje implica que uno de los escaladores permanece fijo asegurando el ascenso secuencial de los demás, una técnica más lenta pero más segura en terreno vertical. Las dos requieren experiencia: una cuerda corta mal ejecutada es peligrosa.
Material necesario
- Cuerda dinámica de 8-10 mm diámetro, longitud 40-60 m.
- Arneses con argolla ventral homologados UIAA.
- Mosquetones HMS con seguro de tornillo.
- Anillas de cinta plana o cordino para puntos de seguro intermedios.
- Tornillos de hielo para anclaje en glaciar.
- Cordino auxiliar Prusik para autorescate.
La lista da por supuesto lo que va en los pies. Sobre nieve dura o hielo, la cordada progresa con crampones, y el crampón condiciona la bota: no todas las suelas admiten todas las fijaciones. Qué tipo de crampón corresponde a cada bota lo explicamos en las comparativas de crampones y microcrampones y de botas de alta montaña para invierno.
Aplicación en montaña española
En la práctica peninsular, el encordamiento aparece en tres escenarios. El primero es el tránsito glaciar: la vía normal del Aneto (3.404 m) cruza el glaciar residual, con grietas que el manto de nieve oculta a principios de verano. El segundo son las crestas y pasos expuestos, como el paso de Mahoma en el propio Aneto o las aristas cimeras de los Picos de Europa, donde muchas cordadas aseguran a los miembros menos experimentados. El tercero es el terreno mixto primaveral — nieve dura sobre roca — donde la frontera entre senderismo invernal y alpinismo se cruza sin cartel que lo avise: es el escenario que más sorprende al senderista sin formación.
Dónde aprenderlo
Lo recomendable es aprenderlo en un curso impartido por técnicos deportivos o por guías de alta montaña titulados (UIAGM/IFMGA), practicando en terreno real con alguien que corrija cada nudo y cada distancia: es una técnica que no se aprende leyendo.