La jornada que abre la costa occidental asturiana y la de mayor desnivel acumulado entre las etapas del Norte publicadas en este sitio: 37,4 km con casi 800 m de desnivel en un sube-baja que no da tregua. A cambio ofrece Muros de Nalón, el balcón de El Pito con el desvío opcional al anfiteatro de Cudillero, y la única bajada al mar del día en la Concha de Artedo, antes de recalar en Soto de Luiña y su albergue. El corte en Muros de Nalón —donde Gronze divide la jornada— convierte el maratón en dos etapas razonables.
La salida de Avilés repite el peaje de entrada: zona urbana e industrial hasta ganar el campo. La primera mitad remonta valles y lomas hasta Muros de Nalón (km 22,1), final de etapa alternativo con cuatro albergues según la FEAACS — es exactamente donde Gronze corta su versión (Avilés-Muros y Muros-Soto de 15,3 km), y donde debería cortar quien no tenga un fondo probado de jornadas largas.
Lo mejor llega después: El Pito (km 26,0), con el Palacio de Selgas (km 26,4) entre jardines, y el desvío opcional a Cudillero — el anfiteatro de casas de colores sobre el puerto, a un paseo cuesta abajo que hay que devolver cuesta arriba, pero que casi nadie lamenta. La traza oficial no baja al puerto: la decisión y las fuerzas son del peregrino.
El tramo final regala la única cita del día con el mar — la ensenada de la Concha de Artedo, que Gronze señala como el único descenso a la costa de su etapa — y remonta a la rasa para entrar en Soto de Luiña, cabecera peregrina con albergue (8-10 euros), hostal y hotel. Conviene dormir bien antes de seguir hacia Cadavedo.
La distancia oficial es de 37,37 km según FEAACS · CNIG — serie CSANT (Rutas del Camino de Santiago).