Para beber directamente de un arroyo mientras se camina, sin parar la marcha, el más rápido es el Katadyn BeFree. Para acampada con varias personas o para reponer bidones en el campamento, el Sawyer Squeeze es el más versátil porque se adapta a botella, gravedad o línea de hidratación. Si el presupuesto manda, el LifeStraw Peak Squeeze es la puerta de entrada más barata a la filtración por membrana. Para un viaje o ante agua de procedencia dudosa con riesgo de virus o contaminación química, el GRAYL GeoPress es el único de los cinco que la trata de verdad. Y como respaldo de mochila que no pesa ni ocupa, las pastillas Katadyn Micropur Forte hacen ese papel sin peso apreciable en la mochila. Ninguno de los tres filtros de membrana retiene virus: de los cinco modelos, solo el GeoPress y el propio Micropur lo hacen.
La confusión entre filtrar y potabilizar es habitual, y no es un matiz menor: decide si el agua que sale del sistema es segura o no. Un filtro de membrana, por fino que sea su poro, deja pasar partículas mucho más pequeñas que una bacteria o un protozoo, y los virus están en esa escala. En España el riesgo de virus en agua de arroyo o fuente de montaña es bajo, pero no es nulo en fuentes de procedencia dudosa, y crece fuera del país. Esta comparativa reúne cinco soluciones representativas de las tres familias que existen —membrana, purificación combinada y tratamiento químico— con datos tomados de las fichas técnicas oficiales de cada fabricante.
Filtrar, purificar y potabilizar no es lo mismo
Un filtro de membrana, como el Katadyn BeFree, el Sawyer Squeeze o el LifeStraw Peak, funciona por tamaño de poro: una malla de fibra hueca con orificios de 0,1 a 0,2 micras deja pasar el agua pero retiene lo que sea más grande que ese poro. Bacterias como E. coli o salmonela, y protozoos con forma de quiste como giardia o cryptosporidium, quedan atrapados. Los virus, en cambio, son muchísimo más pequeños que una bacteria y atraviesan ese mismo poro sin dificultad. Ningún filtro de membrana de esta comparativa retiene virus, por mucho que en el envase se lea que elimina el 99,9999 % de los microorganismos: esa cifra se refiere solo a bacterias y protozoos, nunca a virus.
Un purificador añade a la filtración mecánica un segundo mecanismo capaz de neutralizar partículas más pequeñas. El GRAYL GeoPress, por ejemplo, combina en un mismo cartucho la electroadsorción con carbón activado ultrafino, un conjunto que sí retiene virus, además de reducir sabores, cloro residual y parte de la contaminación química disuelta. Es la única de las tres categorías que cubre las tres amenazas —bacterias, protozoos y virus— con un solo dispositivo.
El tratamiento químico, representado aquí por las pastillas Katadyn Micropur Forte, no filtra nada: deposita en el agua una sustancia, en este caso troclosene sódico y plata, que actúa sobre la pared celular de bacterias, virus y, con más tiempo de contacto, protozoos. Su ventaja es que no pesa ni tiene piezas que se puedan romper u obstruir; su límite es que necesita agua ya clara —la materia en suspensión consume el desinfectante antes de que llegue al patógeno— y un tiempo de espera que no encaja con beber sobre la marcha.
En España, el riesgo dominante en agua de alta montaña son las bacterias y los protozoos de origen ganadero: los pastos con vacas, ovejas o cabras por encima de muchos arroyos y manantiales son la fuente típica de contaminación, no un vertido industrial. Un filtro de membrana bien mantenido cubre ese riesgo con holgura. El riesgo de virus por agua de boca se dispara, en cambio, en viaje a países sin red de saneamiento fiable, donde conviene llevar un purificador o un tratamiento químico de respaldo, no una suposición sin cifras de laboratorio detrás.
La confusión práctica más frecuente es dar por buena la frase «este filtro elimina el 99,9999 % de los patógenos» como si cubriera cualquier amenaza. Esa cifra, tal y como la publican Katadyn, Sawyer y LifeStraw en sus propias fichas técnicas, se refiere expresamente a bacterias y protozoos: ninguno de los tres fabricantes declara eficacia frente a virus para sus filtros de membrana, y omitir ese matiz al leer la caja es lo que lleva a algunos senderistas a pensar que un BeFree o un Squeeze los protege en cualquier circunstancia, incluido un viaje con agua de garrafa de dudosa procedencia. La etiqueta no miente; simplemente no cubre lo que el comprador da por hecho que cubre.
Cuándo hace falta en España
La señal más clara de que hace falta tratar el agua es un cartel de «agua no potable» en la fuente de un pueblo de montaña: son frecuentes en núcleos pequeños del Pirineo, la Cordillera Cantábrica o Sierra Nevada donde la red no está certificada, y el motivo puede ser tanto microbiológico —que un filtro de membrana resuelve— como químico —nitratos de la actividad agrícola cercana, por ejemplo—, que ningún filtro de membrana de esta comparativa elimina. Ante la duda sobre el motivo del cartel, lo más prudente es no usar esa fuente para beber sin tratar.
Los arroyos que nacen por debajo de refugios de pastores, majadas o zonas de pasto de ganado en alta montaña son el segundo escenario típico. En travesías largas por Picos de Europa o Sierra Nevada, y en ascensos de varios días como el que sube a Mulhacén desde Capileira o la travesía de Góriz, Pineta y el collado de Anisclo, el agua de arroyo intermedia suele ser la única disponible entre refugios, y llevar un filtro de membrana ligero evita cargar con litros de más desde el fondo del valle. Conviene revisar antes en la guía de seguridad de Ordesa y Monte Perdido o en la de Picos de Europa qué fuentes están documentadas como fiables en la zona concreta.
El verano en caminos largos de interior añade un tercer escenario: algunos tramos de la Vía de la Plata pueden dejar fuentes secas o bares cerrados entre etapas en los meses de más calor, y quien camina fuera de temporada alta agradece poder reabastecerse en cualquier arroyo o depósito sin depender de que el pueblo esté abierto. Un cuarto escenario, menos citado, es el agua procedente de nieve derretida en primavera: microbiológicamente suele ser más limpia que un arroyo de verano, pero no está exenta de contaminación de fauna silvestre, así que tratarla sigue siendo la norma, no la excepción.
Antes de decidir cuánta agua tratar hace falta saber cuánta hay que llevar. La calculadora de hidratación de guíarutas estima los litros por jornada según peso, duración y temperatura, y ese número es el que determina si compensa cargar agua ya tratada desde casa o confiar en reabastecerse por el camino con un filtro.
Cinco criterios de selección
- Qué patógeno cubre: solo el GRAYL GeoPress y las pastillas Micropur tratan virus; los tres filtros de membrana (BeFree, Squeeze, Peak) se quedan en bacterias y protozoos.
- Caudal y forma de uso: apretar una bolsa (BeFree, Squeeze), prensar (GeoPress) o esperar minutos con el agua ya en la cantimplora (Micropur) — el ritmo de la marcha decide cuál molesta menos.
- Peso: desde los 59 gramos del filtro BeFree hasta los 450 gramos del GeoPress; el peso por litro tratado importa más en multidía con porteo alto.
- Versatilidad de montaje: el Sawyer Squeeze es el único que se adapta a botella, bolsa de gravedad y línea de hidratación con los mismos accesorios.
- Vida útil y mantenimiento: capacidad del filtro antes de sustituirlo —hasta 1.000 litros en el BeFree, 2.000 en el LifeStraw, 250 en el cartucho del GeoPress— y facilidad de limpieza en ruta.
Esa rosca estándar del Sawyer Squeeze no encaja en cualquier botella: conviene comprobar el diámetro de boca antes de comprar, algo que la comparativa de botellas y cantimploras de senderismo detalla modelo a modelo para evitar la sorpresa de un filtro que no rosca donde se pensaba.
Casos de uso típicos
- Travesía de varios días con vivac en alta montaña: filtro ligero como el BeFree o el Squeeze, sin depender de refugios con agua embotellada.
- Campamento base con hornillo de gas donde varias personas reponen cantimploras: el Sawyer Squeeze en modo gravedad rinde más que apretar botella a botella.
- Multidía con mochila de senderismo de 25-40 litros donde cada gramo cuenta: el filtro más ligero de la comparativa gana peso frente al purificador.
- Acampada en tienda ligera cerca de un arroyo de montaña: filtrar en el sitio evita cargar agua desde el pueblo.
- Viaje con agua de procedencia incierta fuera de rutas homologadas, o simplemente como seguro adicional: el GeoPress como purificador principal, o el Micropur como respaldo químico.