El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido tiene cuatro sectores —Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta— y casi ninguna ruta homologada los conecta entre sí: cada uno se recorre por separado, desde su propio aparcamiento. Esta travesía es la excepción. Arranca en el refugio de Góriz, en la cabecera del circo de Soaso, y cruza el macizo de Monte Perdido de sur a norte por el collado de Añisclo, a 2.450 metros, antes de bajar al valle de Pineta por su vertiente opuesta. Por el camino atraviesa Fuen Blanca, la cabecera del cañón de Añisclo, de modo que en una sola jornada de alta montaña se pisan tres de los cuatro sectores del parque. La ficha oficial del Gobierno de Aragón —número 3078 de sus Senderos Turísticos— la fija en 18 kilómetros, 1.030 metros de subida y 1.975 de bajada, con 8 horas y 5 minutos de referencia. Nada de esto se improvisa: dormir en Góriz, el único punto del sector de Ordesa donde se puede pernoctar, exige reserva y tasa desde 2022, con solo 50 plazas de acampada al día. Y aun reservando la noche, lo más duro llega después: casi 2.000 metros de bajada que son, en la práctica, el examen real de la travesía.
El GPX oficial que publica el Gobierno de Aragón para esta etapa —firmado por PRAMES, la empresa que levanta la cartografía de sus Senderos Turísticos— mide 16,70 kilómetros sobre 1.296 puntos de track, un 7,2 % menos que los 18 oficiales de la ficha. La diferencia está dentro de lo esperable en cualquier archivo real y no cambia nada sobre el terreno: aquí se publican las cifras oficiales, 18 km y 8 horas y 5 minutos, y el track sirve para dibujar el trazado y el perfil. El propio archivo nombra solo cuatro lugares por su nombre —Góriz, el collado de Arrablo, el collado (Collata, en el propio GPX) de Añisclo y Pineta—, y entre el segundo y el tercero el sendero baja hasta Fuen Blanca, en la cabecera del cañón de Añisclo, antes de volver a subir hacia el techo de la etapa.
La pernocta está prohibida en todo el sector de Ordesa salvo en Góriz, y desde el 9 de febrero de 2022 dormir allí —dentro del refugio o en su zona de acampada— exige reserva y tasa en goriz.es, con un aforo de 50 personas al día, un máximo de tres noches consecutivas y tiendas que solo pueden estar montadas desde una hora antes del ocaso hasta una hora después del orto, nunca de más de 1,50 metros. Fuera de Góriz, el vivac de necesidad tiene sus propios límites por sector: por encima de 1.650 metros en Añisclo, de 1.800 en Escuaín y de 2.550 en Pineta, sobre su Balcón. Y hay una alternativa que conviene descartar de entrada: el GR 11.9 por la Faja de las Olas, MIDE 4-4-4-4, que la propia ficha oficial del Gobierno de Aragón describe como «camino peligroso y comprometido, a pesar de estar equipado con tramos de cadenas», con pasos de trepada muy aéreos y nieve que habitualmente aguanta hasta mediados de julio. No es una alternativa senderista: el GR 11 de esta ficha va por Fuen Blanca, y así se debe seguir.
Lo difícil de esta travesía no es subir: son los casi 2.000 metros de bajada que separan el collado de Añisclo del refugio de Pineta, casi el doble de lo que se sube desde Góriz, y que llegan después de un día entero con la mochila cargada para pernoctar. La cobertura móvil desaparece en los tramos de cañón, en Fuen Blanca y en gran parte del valle de Añisclo, y solo mejora en zonas altas y abiertas como el propio collado; conviene llevar el track descargado y no depender del teléfono. A fecha de esta ficha, además, la pasarela sobre la Cascada del Cinca, ya en el valle de Pineta, está interrumpida: conviene comprobar el estado en pnomp.es/es/avisos antes de dar la etapa por cerrada. La mejor ventana suele abrirse entre julio avanzado y septiembre, cuando el collado ya se ha librado de la nieve tardía que castiga esta zona del Pirineo hasta bien entrado el verano.
Es travesía de alta montaña con collados por encima de los 2.400 m y sin escapatoria a mitad de camino: la meteorología decide si se hace o no. Los errores que más rescates generan aquí están desglosados en la guía de seguridad de Ordesa y Monte Perdido.