Datos clave
- La regla: como máximo el 10 % del peso corporal con la mochila cargada; conviene contar también el agua y la comida del día, porque es el peso que se lleva de verdad.
- En kilos: la Federación concreta 6-7 kilos para las mujeres y 7-8 para los hombres. El 10 % de una persona de 60 kilos son 6; de una de 70, 7; de una de 80, 8.
- Dónde va el peso: en las caderas, no en los hombros ni en la cintura, y lo más pesado, pegado a la espalda.
- El plan B: el Paq Mochila de Correos traslada hasta 15 kilos entre alojamientos, de mediados de marzo (el 16 en 2026) al 31 de octubre en las rutas principales.
La regla del 10 % y de dónde sale
La cifra que se repite en todas las guías del Camino tiene un origen concreto. La Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, que agrupa a las asociaciones jacobeas del país, dedica a la mochila un capítulo de sus consejos prácticos y en él escribe que cree «necesario establecer un límite de peso para la mochila cargada»: lo ideal sería como máximo el 10 % de nuestro peso. Acto seguido admite que eso «resulta difícil» y baja a una cifra práctica: 6-7 kilos para las mujeres y 7-8 para los hombres.
El motivo que da la Federación no es de comodidad, sino de salud: la mayoría de los problemas de pies y las tendinitis que aparecen en el Camino, dice, son consecuencia de una mochila demasiado pesada. Y es un efecto que se acumula. Una carga que se tolera sin queja en una excursión de domingo no se comporta igual cuando se repite en las 34 etapas en que nuestra guía divide el Camino Francés completo, sin apenas días de descanso entre medias.
Cómo cargar la mochila
El peso importa, y dónde va también. La Federación pide una mochila anatómica, con sujeción a las caderas y no a la cintura, y con bolsillos laterales para lo que se usa a menudo. Lo más pesado, lo más cerca posible de la espalda; el saco, al fondo, donde amortigua el resto; y la guía, la credencial y la documentación, en el bolsillo de la tapa. Recomienda también agrupar las cosas que van juntas en bolsas de colores y vigilar que la mochila no quede ladeada: una carga desequilibrada se paga en la espalda aunque el total sea correcto.
Un truco que sugiere la propia Federación: ir alternando el apoyo del peso entre las caderas y los hombros durante la jornada, aflojando o apretando el cinturón para descargar de vez en cuando los hombros.
Pesarla antes de salir
La recomendación más útil es la más sencilla: pesar la mochila en casa, ya cargada, y quitar lo prescindible si supera lo recomendado. Basta una báscula de baño: primero te pesas con la mochila puesta, después sin ella, y restas. Conviene hacerlo con el agua y la comida del día dentro, porque ese es el peso que se carga de verdad, no el de la mochila recién hecha. El criterio para decidir qué sale es igual de simple: lo que no vas a usar varias veces a lo largo del Camino se queda en casa.
La primera etapa del Francés es la razón para no dejar esa prueba para Saint-Jean-Pied-de-Port. Son 23,99 kilómetros y 1.418 metros de desnivel positivo hasta Roncesvalles por la Ruta de Napoleón, con el collado de Lepoeder a 1.420 metros y la cresta, a 1.449, y cada kilo de más se sube desde el primer día. Su ficha con el track oficial detalla el perfil.
El transporte de mochilas
Quien no llega a los kilos recomendados o arrastra una lesión tiene una alternativa legítima: enviar la mochila de alojamiento en alojamiento. El servicio más extendido es el Paq Mochila de Correos, que admite una mochila o maleta de cabina de hasta 15 kilos y trayectos de hasta 60 kilómetros diarios. Se reserva antes de las 20:00 del día anterior, el equipaje se deja en la recepción antes de las 8:00 y llega al siguiente alojamiento antes de las 14:30; funciona todos los días, también domingos y festivos.
De mediados de marzo (en 2026, desde el día 16) al 31 de octubre funciona en el Francés desde Roncesvalles, el Norte desde Irún, el Primitivo desde Oviedo, el Portugués desde Oporto, el Portugués de la Costa desde A Guarda, el Inglés desde Ferrol, el Sanabrés desde Ourense y el Camino a Fisterra y Muxía, entre otros; el resto del año, solo de Sarria a Santiago y de Tui a Santiago. Enviar la mochila no afecta a la Compostela, que exige caminar los últimos 100 kilómetros, no cargar con el equipaje.
Lo que llevas en los pies también cuenta
El peso que se discute suele ser el de la espalda, pero el del calzado se levanta con cada paso: en una etapa de 25 kilómetros, cada pie se despega del suelo del orden de quince mil veces. Por eso una zapatilla de trekking ligera y bien rodada suele rendir más en el Camino que una bota pesada, y por eso la Federación asocia la mochila y los pies en el mismo consejo. Los criterios y los modelos están en la guía de calzado para el Camino de Santiago, y la mochila que mejor se ajusta a esta regla, en la comparativa de mochilas para el Camino.