Fauna de montaña · nivel básico

Cabra montés.

Capra pyrenaica — subespecie ibérica del género

Bóvido caprino endémico de la península Ibérica, único representante peninsular del género tras la extinción del bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica) en 2000. Habita roquedos y cresterías de la mayoría de las sierras peninsulares y es el mamífero emblemático de Sierra Nevada, Gredos, los Pirineos centrales y orientales, las sierras béticas y el Sistema Central.

Identificación

La cabra montés es un bóvido caprino robusto, de tamaño medio: longitud 1,1-1,5 metros, alzada en cruz 65-85 centímetros, peso entre 35 y 80 kilos según sexo y edad (los machos superan claramente a las hembras). El pelaje es pardo grisáceo en verano y más oscuro en invierno, con vientre y nalgas más claras. El rasgo más característico son los cuernos: en los machos son largos, curvados hacia atrás y arriba con corrugaciones laterales (pueden superar los 75 centímetros en ejemplares adultos), mientras que en las hembras son más cortos, lisos y dirigidos hacia atrás. La pezuña tiene una almohadilla central blanda y una corona córnea dura que le permite agarrarse a roca caliza casi vertical — una adaptación que comparte con el rebeco pero con biomecánica distinta.

Distribución y estado de conservación

La cabra montés es una historia de recuperación notable. A principios del siglo XX su distribución estaba muy fragmentada por presión cinegética histórica, y en el Pirineo central la subespecie Capra pyrenaica pyrenaica — el bucardo aragonés — se extinguió oficialmente el 6 de enero del 2000 con la muerte de la última hembra, Celia, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Las otras dos subespecies vivas, hispanica (sierras del sur y centro) y victoriae (Gredos), han ido recuperando territorio gracias a la protección legal, la regulación cinegética y el cierre progresivo de pastoreo en alta montaña. Hoy las poblaciones más densas se encuentran en Sierra Nevada, Gredos, Cazorla y Segura, Las Batuecas, las sierras béticas malagueñas y, tras reintroducciones, los Pirineos centrales.

Comportamiento y ecología

Las hembras y los machos jóvenes viven en grupos mixtos de 5 a 20 individuos; los machos adultos forman bandos separados que solo se mezclan con las hembras durante la berrea o brama de noviembre y diciembre. La gestación dura aproximadamente 165 días y los cabritillos nacen entre mayo y junio, normalmente uno por hembra (los gemelos son excepcionales). La cabra montés es diurna con picos crepusculares: amanecer y atardecer son los momentos óptimos para observarla en cualquier sierra peninsular, particularmente en septiembre y octubre cuando descienden a cotas medias para pastorear antes del invierno.

Sarna sarcóptica: la enfermedad que la condiciona

El detalle relevante para entender la gestión actual de la especie es la sarna sarcóptica (Sarcoptes scabiei), un ácaro que ha causado oleadas epidémicas devastadoras en Sierra Nevada (1991-1994), Cazorla y Gredos, con mortalidades superiores al 70 % en algunos núcleos. La Junta de Andalucía mantiene programas de vigilancia veterinaria y de control demográfico precisamente para reducir la densidad cuando se acerca a niveles que disparan la transmisión del ácaro. La enfermedad no es transmisible al ser humano por contacto casual durante una ruta, pero conviene matizar que un ejemplar enfermo se reconoce por placas alopécicas, costras gruesas y delgadez extrema, y debe reportarse al patronato del parque correspondiente si se observa.

¿Es peligrosa para el senderista?

Prácticamente no. La cabra montés es esquiva por defecto: ante la presencia humana se retira a roquedo inaccesible o sube por la vertical. Los únicos incidentes documentados son atropellos en carretera (sobre todo cerca de estaciones de esquí en invierno, cuando bajan a cota media) y, muy excepcionalmente, defensa de hembras con cabritillos recién nacidos si se les corta el paso. La pauta sencilla es no acercarse a menos de cincuenta metros, no intentar darles de comer y, sobre todo, no situarse entre una hembra y su cría.

Dónde verla con más probabilidad

  • Sierra Nevada (Granada): Mulhacén y Veleta, especialmente en los lavaderos y lagunas de altura al amanecer.
  • Sierra de Gredos (Ávila): Laguna Grande y el Circo de Gredos, con la subespecie endémica victoriae.
  • Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén): la mayor densidad ibérica documentada.
  • Sierra de las Nieves (Málaga): ascenso al Torrecilla, contacto frecuente con grupos mixtos.
  • Pirineo central: reintroducciones desde 2014 con poblaciones jóvenes ya estables.
Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta.

¿Qué es la Capra pyrenaica?

Capra pyrenaica es el nombre científico de la cabra montés, el único bóvido salvaje endémico de la península Ibérica y una de las especies de cabra montés del mundo. Pertenece a la familia de los bóvidos y está perfectamente adaptada a la vida en roquedos: su pezuña combina una almohadilla blanda con un borde córneo duro que le permite trepar paredes calizas casi verticales. En la actualidad sobreviven dos subespecies, hispanica en el arco mediterráneo y victoriae en el centro y norte peninsular, que suman cerca de 50.000 ejemplares.

¿Cuál es la diferencia entre la cabra montés y el bucardo?

El bucardo no era una especie distinta, sino la subespecie pirenaica de la propia cabra montés (Capra pyrenaica pyrenaica). Habitaba ambas vertientes del Pirineo y en sus últimos años quedó reducido al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, su último refugio. Se extinguió oficialmente el 6 de enero del 2000, cuando murió Celia, la última hembra, en Ordesa. Las cabras monteses que se ven hoy en el Pirineo pertenecen a la subespecie victoriae, reintroducida desde Gredos y Guadarrama a partir de 2014, no al bucardo original, que sigue extinguido.

¿Cuántas subespecies de cabra montés quedan en España?

Quedan dos subespecies vivas: Capra pyrenaica hispanica, que ocupa el arco montañoso mediterráneo desde el delta del Ebro hasta Gibraltar y Sierra Morena, y Capra pyrenaica victoriae, propia de Gredos, Guadarrama y de varios enclaves del centro y norte peninsular fruto de reintroducciones. Otras dos subespecies desaparecieron: la portuguesa lusitanica en 1892 en la Serra de Gerês y la pirenaica pyrenaica —el bucardo— en el año 2000. Por eso la cabra montés es hoy el único caprino salvaje del país, sin solapamiento con el rebeco, que es un género distinto.

¿Dónde es más fácil ver cabra montés en España?

Las mayores densidades están en Sierra Nevada, donde el censo de la Junta de Andalucía supera los 16.000 ejemplares, y en la Sierra de Gredos, con varios miles de la subespecie victoriae. También es muy abundante en Cazorla, Segura y Las Villas y en la Sierra de las Nieves malagueña. El mejor momento para observarla es al amanecer y al atardecer, cuando baja de las cresterías a pastorear, especialmente en otoño. Conviene mantener al menos cincuenta metros de distancia y nunca situarse entre una hembra y su cabritillo.

¿En qué se diferencia la cabra montés del rebeco?

Son dos especies de géneros distintos que comparten la alta montaña pero no se confunden de cerca. La cabra montés tiene un cuerpo más robusto y cuernos curvados hacia atrás y arriba con corrugaciones, que en los machos superan los 75 centímetros; el rebeco es más esbelto y ligero, con cuernos cortos en forma de gancho. Además, la cabra montés domina las sierras del centro y el sur peninsular, mientras que el rebeco se reparte sobre todo por la Cordillera Cantábrica y los Pirineos. Donde coinciden, la cabra prefiere el roquedo soleado y el rebeco las laderas de pasto.

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