Identificación en campo
El rebeco es fácilmente identificable por su pequeño tamaño (peso 25-30 kg, altura cruz 70-80 cm), cuerpo compacto y robusto, pelaje gris pardo que oscurece en invierno, y cuernos curvados hacia atrás presentes en ambos sexos (a diferencia del corzo o el ciervo). Patas cortas pero poderosas adaptadas al trepado vertical. Durante el avistamiento, suele observarse en crestas y cortados rocosos donde escapa de depredadores mediante saltos sobre placa de roca casi vertical.
Distribución en España
Dos subespecies principales: Rupicapra pyrenaica parva en la Cordillera Cantábrica (Picos de Europa, Reserva de Saja, Muniellos; unos 3.750 kilómetros cuadrados de área rebequera en 2007-2008, según la Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles) y R. p. pyrenaica en los Pirineos (desde la Garrotxa catalana hasta Larra, en el valle navarro del Roncal). No existe un censo nacional del rebeco. Sumando las últimas estimaciones que recoge la Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles, la vertiente española del Pirineo albergaba unos 27.200 sarrios en 2000 (14.000 en Aragón, 13.000 en Cataluña y 200 en Navarra) y la Cordillera Cantábrica un mínimo de 17.400 rebecos en 2008, de modo que la población española rondaba entonces los 45.000 ejemplares.
Dónde verlo desde senderos
- Picos de Europa: Vega de Urriellu, Anillo de Picos, Mirador de Ordiales.
- Aragón Pirineo: Ordesa (circo de Soaso), Pineta, Vignemale.
- Cataluña: Aigüestortes y Cadí-Moixeró.
- Navarra: valle del Roncal (Larra-Belagua).
Observación responsable
La mejor época es amanecer en primavera-verano, cuando los rebecos suben con el deshielo a alimentarse en los pastos de altura. Aproximación lenta, contra el viento, evitando acorralarlos hacia zonas de risco. Distancia mínima recomendada con prismáticos: 200 m. Nunca alimentarlos — provoca habituación al humano y conflictos con ganadería.
Ecología y comportamiento
El rebeco es diurno y gregario. Forma grupos de tamaño y composición muy variables según la densidad, el relieve y el alimento; el único lazo estable es el de la madre con su cría, que puede durar hasta dos años, y los machos adultos viven separados de las hembras salvo en el celo, cuando los dominantes guardan pequeños harenes. En verano sube a los pastos por encima del bosque y en invierno baja al límite del arbolado y al interior del bosque; su rango va de 1.000 a 2.800 metros en el Pirineo y de 400 a 2.400 en la Cordillera Cantábrica. El celo es en noviembre-diciembre, las crías nacen en mayo-junio tras 5-6 meses de gestación. Es un animal longevo: puede superar los 20 años y no empieza a envejecer hasta los 11-13, según la Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles.
Programas de conservación
El rebeco es una especie nativa de los Picos de Europa, donde nunca fue reintroducido pese a los fuertes declives que ha sufrido. Allí contaba con unos 6.940 ejemplares en 1995; la sarna sarcóptica, detectada en 1993 en el concejo asturiano de Aller y llegada al parque hacia el año 2000, los redujo a 3.916 en 2007-2008, y el censo de noviembre de 2011 registró la primera recuperación, con 4.073 rebecos sin contar el macizo occidental. Las reintroducciones de rebeco cantábrico se han realizado fuera del macizo, como la de la Fundación Naturaleza y Hombre en la Montaña Oriental de Cantabria (Alto Asón), donde la especie había desaparecido a mediados del siglo XVIII: entre 2002 y 2005 se liberaron 34 rebecos capturados en Picos de Europa, y en 2008 ya eran 55. El seguimiento lo hacen las comunidades autónomas en sus reservas de caza y los parques nacionales en su territorio; no existe un censo nacional coordinado. En la Reserva Regional de Caza Saja (Cantabria) las densidades pasaron de 1-2 a 9-11 rebecos por kilómetro cuadrado entre 1995 y 2007, y el Parque Nacional de Aigüestortes (Pirineo) es otro buen lugar para verlo. La sarna sarcóptica (Sarcoptes scabiei) sigue activa en el rebeco cantábrico; en el Pirineo, las epidemias que más han pesado son la queratoconjuntivitis y, en la vertiente catalana, un pestivirus capaz de causar una alta mortalidad.
Datos curiosos
- El rebeco es un viejo habitante de la Península: según la Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles, ya ocupaba estas montañas hace unos 127.000 a 115.000 años, en el último periodo interglaciar, y llegó a bajar hasta la sierra de Segura (Jaén), donde se han hallado restos de hace entre 9.000 y 5.000 años.
- Es una especie cinegética: su caza se regula con cupos anuales en las reservas de caza de cada comunidad.
- El nombre «sarrio», de origen incierto según el Diccionario de la lengua española, es una voz rural de Aragón y el nombre popular del rebeco en el Pirineo.
- Pelaje de invierno y de verano: el rebeco cantábrico es más rojizo en verano y tiende al gris en invierno; en ambas subespecies la capa invernal es más contrastada, y los machos lucen entonces manchas blancas en el cuello y la espalda.
- Sus restos aparecen de forma continua en los yacimientos prehistóricos del norte peninsular: fue presa de los cazadores del Paleolítico.