Pocas rutas regalan tanta alta montaña por tan poco desnivel: el teleférico de Fuente Dé planta al senderista en El Cable, a 1.850 metros según el MDT05 del IGN (Cantur publica 1.823 m para la estación superior), en pleno macizo central de los Picos de Europa. El sendero oficial PR-PNPE 23 remonta La Vueltona hasta el collado de los Horcados Rojos (2.343 m), el gran balcón frontal del Naranjo de Bulnes, pasando a 213 metros del refugio de Cabaña Verónica (2.325 m) — una cúpula de batería antiaérea de portaaviones convertida en el refugio guardado más pequeño de España, desvío recomendable aunque el track no entre en él. La cumbre opcional de la Torre (2.506 m) corona la jornada; el track oficial la mide en 2.493 m según el MDT05. Nuestro trazado, el GPX oficial del IGN, mide 10,83 km ida y vuelta; la ficha oficial del Parque da 11,4 km, 772 m de desnivel y 4 h 25 min.
Que el desnivel sea moderado no convierte esto en un paseo: toda la ruta discurre por terreno de alta montaña, como advierte la propia ficha oficial, que añade una instrucción sin matices: "en caso de nieve, hielo o niebla, abstenerse de hacer la ruta". Los Urrieles fabrican nieblas súbitas que borran el paisaje kárstico en minutos — en junio de 2022 un montañero de 72 años falleció aquí tras una caída de 90 metros, y la niebla impidió volar al helicóptero cántabro: tuvo que acudir el asturiano y el GREIM. El collado guarda neveros hasta bien entrado el verano.
La Cabaña Verónica merece el desvío de pocos minutos aunque no se pernocte: nueve metros cuadrados y seis literas bajo la cúpula de una batería antiaérea del portaaviones estadounidense Palau, instalada aquí en 1961. Es el refugio guardado más pequeño de España y uno de los más altos de la Península, con guarda, comidas, radio conectada con el GREIM y camilla de evacuación — un dato que en este terreno no es anécdota sino seguridad.
El tramo final del collado a la Torre de los Horcados Rojos (2.506 m) es opcional y hay que tratarlo como lo que es: una senda muy pedregosa con piedra suelta, hitos y un par de pasos laterales expuestos que tienen variante más sencilla. La propia ficha oficial del Parque lo advierte sin rodeos: «Es suficiente subir hasta este collado y regresar. El acceso hasta la cumbre queda reservado a montañeros bien preparados.» Con buen tiempo y pie seguro es asumible para el montañero habituado; con duda, el collado ya regala la vista que justifica el viaje: el Naranjo de Bulnes de frente, los Urrieles alrededor y los jous — las grandes dolinas kársticas — a los pies.