Garrapata en la montaña: cómo quitarla y cuándo ir al médico
Encontrarse una garrapata adherida es de las cosas más comunes del senderismo por dehesa, matorral o pastos con ganado, y en la inmensa mayoría de los casos no pasa de un susto pasajero. Esta guía no repite la ficha de qué es una garrapata, cómo se engancha o qué es exactamente la enfermedad de Lyme —eso ya está en el glosario de garrapatas, que se cita y enlaza aquí sin contradecirlo— sino que ordena el protocolo de acción: cuándo y dónde hay más riesgo en España, cómo prevenir la picadura, cómo retirarla sin errores, qué anotar por si hace falta consultar después, y las cifras oficiales, fechadas, de las dos enfermedades que justifican tomárselo en serio: la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo y la enfermedad de Lyme.
Dónde y cuándo hay más garrapatas en España
No todas las garrapatas siguen el mismo calendario. El Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores, en su parte dedicada a garrapatas (Ministerio de Sanidad, 2024), sitúa la actividad de Hyalomma marginatum y H. lusitanicum —las especies asociadas a la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo— entre mayo y octubre, con "predominio en zonas áridas, marismas y matorrales, en todo el país" y como hospedadores adultos a "ungulados silvestres y domésticos": ganado, pero también ciervo y jabalí. Ixodes ricinus, la garrapata que transmite la enfermedad de Lyme, sigue un patrón distinto: está activa "todo el año" y prefiere "bosques de hoja caduca y bosques mixtos, con un microclima húmedo, en zonas montañosas del país". La Comunidad de Madrid resume el conjunto con una cifra más fácil de recordar: "la época de mayor actividad de estos parásitos es de abril a octubre, aunque pueden picar a lo largo de todo el año, especialmente en zonas cálidas".
Esto se traduce sobre el terreno en tres tipos de hábitat que conviene reconocer antes de salir. El primero es la dehesa del oeste peninsular, con su combinación de pasto, encinar abierto y ganado extensivo, como la que atraviesa la ruta del Salto del Gitano en Monfragüe. El segundo son las marismas y los matorrales bajos, el hábitat que menciona expresamente el Plan de Vectores para Hyalomma y que reproduce, por ejemplo, el sendero del Acebrón-Rocina en Doñana. El tercero son los pastos con ganado y las vías pecuarias históricas, incluida la Cañada Real, por donde durante siglos ha pasado el ganado trashumante junto con sus parásitos. Los senderos pedregosos de alta montaña, con poca vegetación baja, son en cambio los de menor exposición.
Datos clave
- 14 casos de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo identificados en España hasta abril de 2024 (13 por picadura de garrapata en Ávila, Badajoz, Salamanca y León, y 1 por transmisión hospitalaria), según el Plan Nacional de Vectores del Ministerio de Sanidad (2024).
- Los primeros casos humanos se diagnosticaron en 2016, aunque después se detectó otro de forma retrospectiva, ocurrido en 2013 (misma fuente).
- El propio Ministerio de Sanidad cita textualmente: «La tasa de letalidad oscila entre el 5% y más del 40%» para la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.
- La enfermedad de Lyme sumó, de media, unos 160 casos hospitalizados al año en España entre 2005 y 2019 (misma fuente), con el vector Ixodes ricinus activo todo el año.
Cómo prevenir la picadura
La protección empieza por la ropa, y en esto coinciden todas las fuentes sanitarias consultadas: manga larga, pantalón largo metido por dentro de los calcetines y calzado cerrado, a ser posible de colores claros para detectar antes al parásito. La AEMPS lo resume así en sus recomendaciones de agosto de 2024: "viste ropa adecuada, camisas y pantalones largos de color claro" y "usa calzado cerrado con calcetines". La comparativa de pantalones de trekking repasa qué modelos llevan bajos ajustables o cordones que cierran el tobillo, y unas polainas cierran del todo esa vía de entrada entre la bota y el pantalón, justo el punto por el que la garrapata suele empezar a subir. Unos calcetines técnicos claros por dentro del pantalón facilitan además verla antes de que llegue a la piel.
A la ropa se suman los repelentes. La AEMPS autoriza como eficaces "DEET, IR3535, icaridina o citriodiol", siempre con número de registro en el etiquetado, aplicados después del fotoprotector y nunca por el propio niño si se trata de un menor. El Servicio Murciano de Salud añade una recomendación de conducta que cuesta poco seguir y reduce mucho el contacto: "caminar por la zona central de los caminos si es posible para evitar el contacto con la vegetación circundante", y evitar sentarse directamente sobre la hierba. Nada de esto sustituye la última medida, la más eficaz de todas: la revisión minuciosa de todo el cuerpo al terminar la ruta, con atención especial —insisten tanto la AEMPS como el propio Plan de Vectores— a "las axilas, ingles, cabello, ombligo, zona posterior de las orejas y alrededor de la cintura", los pliegues de piel fina y cálida que la garrapata prefiere.
Cómo retirarla correctamente, paso a paso
Si a pesar de la prevención aparece una garrapata adherida, la técnica importa tanto como la rapidez, porque una retirada mal hecha puede dejar la cabeza del parásito clavada en la piel o forzar la regurgitación de fluidos infecciosos:
- Usa pinzas de punta fina, nunca los dedos desnudos. Un botiquín de montaña con unas pinzas finas incorporadas resuelve esta situación sin tener que improvisar con lo que haya a mano.
- Sujétala por la cabeza, lo más cerca posible de la piel. La Comunidad de Madrid es explícita: "sujetar la garrapata por la cabeza (sin presionar excesivamente) lo más cerca posible de la piel". Presionar el cuerpo del animal puede hacer que inyecte más fluido hacia la herida.
- Tira hacia arriba con una presión suave y continua, sin girar. La misma fuente lo describe así: "tirar hacia arriba con una presión suave y continua hasta que la garrapata se desprenda". MedlinePlus lo confirma con otras palabras: "jale hacia afuera con un movimiento lento y constante" y "evite apretar o destripar la garrapata", con cuidado de "no dejar la cabeza incrustada en la piel".
- Lava la zona con agua y jabón en cuanto la garrapata se haya desprendido, y lávate también las manos.
- Si tienes dudas, o la cabeza queda incrustada, acude a un centro sanitario. La propia AEMPS recomienda que la extracción la haga "preferentemente" un profesional sanitario cuando exista cualquier incertidumbre sobre cómo hacerlo bien.
Ni la Comunidad de Madrid ni MedlinePlus, las dos únicas fuentes de este dosier que detallan la técnica de extracción, mencionan el aceite, el alcohol o el fuego como método: ambas describen solo la retirada mecánica con pinzas. El glosario de garrapatas de este sitio ya advierte que no se debe usar aceite ni calor, y esta guía no lo contradice: la razón de fondo es la misma que explican ambas fuentes, cualquier método que estimule o comprima al parásito antes de desprenderlo aumenta el riesgo de que libere fluido infeccioso hacia la herida en vez de reducirlo.
Qué guardar y anotar, y las señales de alarma que vigilar después
Antes de olvidarlo, conviene anotar dos datos: la fecha exacta de la picadura y el lugar donde ocurrió, con el nombre de la comarca o el paraje si se puede precisar. No son datos de trámite: la fecha sirve para calcular cuánto tiempo permaneció adherida la garrapata —MedlinePlus señala que "una garrapata tiene que permanecer adherida a su cuerpo durante 24 a 36 horas para transmitir la bacteria" de la enfermedad de Lyme, así que cuanto antes se retire, menor es el riesgo, tal como resume el Servicio Murciano de Salud: "la infección es más probable cuanto mayor tiempo permanece la garrapata adherida a la piel, por lo que si se retira pronto se reduce notablemente el riesgo de contagio"—; y la zona geográfica orienta sobre qué enfermedad vigilar, porque el mapa de riesgo no es uniforme en toda España.
En los días y semanas siguientes, la señal más característica a vigilar es el eritema migratorio: una mancha roja "en forma de escarapela", plana o algo elevada, "a menudo con un área clara en el centro", que según MedlinePlus "puede ser bastante grande y expandirse en tamaño" y suele aparecer "días o semanas después de la infección". El Servicio Murciano de Salud describe el cuadro completo de la enfermedad de Lyme como "manifestaciones precoces dermatológicas y tardías de tipo reumático, neurológico y cardiaco" si no se trata a tiempo. Junto al eritema, cualquier fiebre en los días posteriores a una picadura —sobre todo si ocurrió en zona de dehesa o matorral del oeste peninsular, donde circula el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo— es motivo para acudir al centro de salud sin esperar a que remita por sí sola, llevando anotados la fecha y el lugar de la picadura.
La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España
Es la enfermedad transmitida por garrapata que más justifica no restarle importancia a una picadura, aunque las cifras oficiales dejen claro que sigue siendo poco frecuente. Según el Plan Nacional de Vectores del Ministerio de Sanidad (2024), "hasta abril de 2024 se han identificado un total de 14 casos: 13 casos con exposición a garrapatas en Ávila, Badajoz, Salamanca y León, y un caso de transmisión nosocomial". Los primeros casos humanos en España se diagnosticaron "en 2016", aunque "posteriormente se detectó otro caso de forma retrospectiva ocurrido en 2013". El virus circula en garrapatas del género Hyalomma —"Hyalomma marginatum y H. lusitanicum"— y los estudios de vigilancia citados por el mismo plan lo han detectado, más allá de donde se han dado los casos humanos, en Extremadura, Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía: una cosa es la circulación del virus en el vector, y otra, más restringida hasta ahora, los casos humanos confirmados.
El propio documento describe el curso clínico con precisión: "el periodo de incubación es de 1 a 12 días. La infección en humanos puede ser asintomática hasta en un 90%, y en muchos de los sintomáticos ocurre un cuadro febril leve inespecífico". En los casos que progresan, "el cuadro clínico característico presenta diferentes periodos: pre-hemorrágico (días 1-5), hemorrágico (días 6-9) y convalecencia (días 10-20)", y en los que evolucionan mal, "la muerte sobreviene generalmente durante la segunda semana de enfermedad a consecuencia de las hemorragias, fallo multiorgánico y shock", con una "tasa de letalidad" que "oscila entre el 5% y más del 40%" según el estudio y la población analizada. Es precisamente esa combinación —vector ligado a la dehesa y al ganado, hospedadores como el ciervo y el jabalí, y una letalidad que puede ser alta en los casos graves— la que hace que cualquier fiebre tras una picadura en el oeste peninsular deba consultarse sin demora, y no porque sea lo habitual, sino porque cuando ocurre, ocurre de verdad.
La enfermedad de Lyme, hoy un riesgo en toda España
La enfermedad de Lyme, ya descrita con detalle en el glosario de garrapatas de este sitio, tuvo históricamente su mayor incidencia en la mitad norte peninsular, pero el propio Plan Nacional de Vectores actualiza ese mapa: "actualmente, a pesar de su distribución desigual, se considera que toda la península y Baleares están en riesgo". Entre 2005 y 2019, España registró de media unos 160 casos hospitalizados al año por esta enfermedad, transmitida por Ixodes ricinus, la garrapata que prefiere los bosques húmedos de zonas montañosas y que, a diferencia de Hyalomma, está activa durante todo el año. El senderista de montaña media y alta, no solo el de dehesa, es por tanto población de riesgo, sobre todo en los hayedos, robledales y prados de siega del norte húmedo.
La buena noticia es que el propio mecanismo de contagio da margen para actuar: como ya se ha explicado, la garrapata necesita entre 24 y 36 horas adherida para transmitir la bacteria, así que la revisión diaria y la retirada rápida siguen siendo, con diferencia, la medida más eficaz. Ante la duda de si una mancha tras una picadura es o no un eritema migratorio, o ante fiebre, dolor articular o síntomas neurológicos en las semanas posteriores, la recomendación coincide en todas las fuentes consultadas: acudir al médico, sin intentar diagnosticarse ni tratarse por cuenta propia.
El perro también las trae de vuelta
Quien recorre dehesas, pastos o el Camino de Santiago con su perro debería revisarlo con la misma atención que a sí mismo. El vector doméstico más habitual en España, Rhipicephalus sanguineus, parasita sobre todo a "carnívoros, principalmente perros", según el Plan Nacional de Vectores, y está activo todo el año, no solo en primavera y verano. El mismo documento recomienda mantener un "programa de desparasitación" externa regular en los animales domésticos, y la Comunidad de Madrid es igual de directa: el repelente se aplica "para ropa y/o piel en personas y mascotas", no solo en el senderista. En la práctica, esto significa revisar al perro al volver de la ruta con el mismo cuidado que a las propias axilas o ingles —orejas, entre los dedos, ingles, cuello bajo el collar— y dejar en manos del veterinario, no de esta guía, qué producto y qué pauta de desparasitación conviene a cada animal según su tamaño, su edad y la zona donde vive.
Un riesgo compartido con otros animales de la dehesa
La garrapata no es el único motivo por el que conviene ir atento en dehesas y pastos con ganado: la misma dehesa que la alberga es también el terreno donde puede aparecer un rebaño con mastines de guarda o ganado semilibre, una situación con su propio protocolo detallado en la guía de mastines y vacas en la montaña. Y si la salida coincide con septiembre u octubre, la berrea del ciervo —uno de los hospedadores adultos de las garrapatas del género Hyalomma— reúne a los animales precisamente en las zonas de matorral y pasto que este artículo señala como las de mayor riesgo, según explica la guía de dónde ver la berrea. Ninguno de estos riesgos justifica evitar la dehesa —es uno de los paisajes con más vida silvestre de España—, pero sí llevar la ropa adecuada, revisar el cuerpo al volver y no restarle importancia a una fiebre que aparece unos días después.
Preguntas frecuentes
¿En qué meses y en qué terrenos hay más garrapatas en España?
¿Cómo se retira una garrapata sin dejarle la cabeza dentro?
¿Qué debo anotar después de que me haya picado una garrapata?
¿Qué señales de alarma hay que vigilar en los días siguientes?
¿Qué es la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo y dónde se ha detectado en España?
¿Puede mi perro traer garrapatas a casa después de una ruta?
Fuentes oficiales consultadas.
- Institucional
(2024) · Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades transmitidas por Vectores. Parte III: enfermedades transmitidas por garrapatas · Ministerio de Sanidad
Ver recurso - Institucional
(2024) · Recomendaciones de la AEMPS sobre la protección ante garrapatas · AEMPS · Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios
Ver recurso - Institucional
Garrapatas: prevención, enfermedades y retirada · Comunidad de Madrid
Ver recurso - Institucional
(2025) · Prevención de la enfermedad de Lyme · Servicio Murciano de Salud
Ver recurso - Recurso web
Enfermedad de Lyme · MedlinePlus · Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. (NIH)
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