La Devesa da Rogueira es uno de los bosques caducifolios mejor conservados del noroeste peninsular: cerca de 400 hectáreas de hayas, tejos, acebos, abedules, arces y tilos descolgándose por la ladera norte del Pico Formigueiros (1.641 m), en plena Serra do Courel lucense. El sendero homologado PR-G 222 traza un circuito de 13,3 kilómetros que arranca en la aldea de Moreda, sube por el cordal abierto hasta la cota máxima de la ruta —en torno a los 1.361 metros, en la cresta sobre el Pico Polín— y desciende de vuelta sumergiéndose en la espesura del bosque, donde brotan las célebres Fontes do Cervo, manantiales de agua ferruginosa rodeados de la planta carnívora Pinguicula vulgaris. Todo el recorrido transcurre dentro del Geoparque Mundial UNESCO «Montañas do Courel».
El Courel es, según la propia candidatura del geoparque, «la sierra geológicamente más completa de Galicia»: un libro abierto de más de 500 millones de años de historia de la Tierra, con pliegues paleozoicos espectaculares como el sinclinal colgado de Campodola-Leixazós, modelado fluvial y glaciar, y las huellas de la minería romana del oro que perforó montañas enteras como en Montefurado. La Unesco declaró el Geoparque Mundial «Montañas do Courel» en 2019 —reúne los municipios de Folgoso do Courel, Quiroga y Ribas de Sil— y le renovó la tarjeta verde en septiembre de 2024, prorrogando el sello hasta 2028.
Lo que hace única a la Devesa no es solo su antigüedad, sino su posición de frontera biogeográfica: aquí se dan la mano la flora atlántica y la mediterránea en una misma ladera. En las cotas altas dominan el hayedo —raro y septentrional en Galicia—, los tejos centenarios y los acebos; ladera abajo aparecen carballos, castaños y avellanos. Fue el primer bosque de España en certificar la conservación de su biodiversidad y forma parte del área de expansión natural del oso pardo cantábrico, presente de nuevo en estas montañas. En la Fonte do Cervo, sobre la roca rezumante, sobrevive la Pinguicula vulgaris, una pequeña planta carnívora que atrapa insectos con sus hojas pegajosas.
La ruta es también un viaje a la Galicia rural de altura. Moreda, el punto de partida, es una «Aldea Modelo» rehabilitada con su Aula da Natureza, y en el cordal se cruzan las ruinas de A Moreda Maior, antiguas cabañas pastoriles. El sentido recomendado afronta primero la subida por terreno abierto —donde la niebla puede aparecer de golpe en la cresta— y reserva para el final el descenso entre la fronda, por el Rego da Rogueira, un tramo umbrío, húmedo y resbaladizo donde conviene pisar con calma sobre la hojarasca, las raíces y la roca cubierta de musgo.