Invierno y alta montaña · nivel técnico

Aludes: tipos y clasificación.

Clasificación europea EAWS de las avalanchas de nieve

Desplazamiento súbito de masa de nieve por una pendiente, clasificable por forma de fractura (puntual, placa) y contenido (seca, húmeda, polvo). La European Avalanche Warning Services (EAWS) establece cinco grados de peligro 1-5 que AEMET publica en el Boletín de Peligro de Aludes (BPA), a diario en el Pirineo y con periodicidad semanal en otras cordilleras durante la temporada invernal.

Qué es un alud, en una frase

Un alud (también llamado avalancha) es el deslizamiento súbito de una masa de nieve por una ladera, normalmente provocado por sobrecarga (paso del propio senderista, cornisa que cae, sismo o calentamiento brusco). Lo importante de cara a un viaje invernal no es solo la palabra, sino el tipo (placa o puntual) y el grado de peligro que AEMET publica para tu zona ese mismo día.

Aludes mortales en España: el patrón

Cada invierno la Guardia Civil de Montaña (GREIM) publica un balance de rescates. En el conjunto de Europa, según la EAWS, alrededor de la mitad de las víctimas mortales se produce con grado 3 «notable» y cerca del 30 % con grado 2, no con los grados 4 y 5, cuando casi nadie sale. El invierno 2025-2026 dejó dos accidentes mortales en el Pirineo aragonés: el 29 de diciembre de 2025 un alud por fractura de placa en el entorno del pico Tablato (Panticosa) se cobró la vida de tres esquiadores de travesía, y el 18 de enero de 2026 un practicante de snowboard murió sepultado por un alud fuera de pista en el barranco de Puimestre (Cerler-Benasque).

De ahí la regla operativa universal que repiten guías y federaciones: a partir de grado 3, no se sale sin formación específica en nivología. No es excusa de seguros, es estadística.

Clasificación por forma de fractura

  1. Alud puntual (sluff): inicia en un punto de la pendiente y se expande en forma de pera o triángulo invertido hacia abajo. Tamaño moderado generalmente. Frecuente en pendientes muy inclinadas con nieve reciente sin cohesionar.
  2. Alud de placa (slab): se desprende una lámina cohesionada de nieve a partir de una línea de fractura horizontal o irregular. Es la forma más letal: una placa de 20-50 cm de grosor sobre 50-100 m de anchura puede arrastrar varias toneladas de nieve y atrapar al senderista o esquiador completamente.
  3. Alud de cornisa: caída masiva de una cornisa de nieve acumulada por viento en filo de cresta. Suele desencadenar aludes secundarios cuando golpea la pendiente debajo.

Clasificación por contenido

  • Alud de nieve seca: típicamente entre noviembre y febrero, tras precipitación reciente sin temperaturas positivas. Velocidad altísima (puede superar 200 km/h en aludes grandes).
  • Alud de nieve húmeda: marzo-mayo principalmente, con deshielo y temperaturas positivas durante el día. Velocidad menor (40-60 km/h) pero mucho más denso. Causa daños severos por su peso.
  • Alud de polvo: variante del seco, con nube de nieve aerosolizada que avanza por delante del frente. Puede asfixiar a víctimas no enterradas por sobrepresión de la onda y la nube.

La escala europea EAWS 1-5

La European Avalanche Warning Services unificó los grados de peligro en 1993. AEMET aplica esta escala en su Boletín de Peligro de Aludes (BPA), que publica a diario para el Pirineo navarro-aragonés y el Pirineo catalán —por lo general desde primeros de diciembre hasta primeros de mayo— y con periodicidad semanal para el Parque Nacional de Guadarrama, los Picos de Europa y las sierras del Cordel y Peña Labra cuando el manto nivoso es significativo. Sierra Nevada, como los demás macizos fuera de esas zonas, no tiene boletín de AEMET: allí un grupo de especialistas elabora de forma altruista un boletín semanal con la escala europea, y el Parque Nacional reparte por su cuenta una ficha de seguridad semanal. Estos son los cinco grados de la escala:

GradoEtiquetaRecomendación senderista
1DébilRiesgo bajo. Avalancha solo con sobrecarga grande en zonas extremas.
2ModeradoAvalancha posible sobre todo con sobrecarga grande en pendientes pronunciadas concretas. Condiciones generalmente favorables fuera de esas laderas para quien sabe leer el terreno.
3NotableAvalancha posible ya con sobrecarga débil en muchas pendientes pronunciadas. Sólo formados en nivología.
4FuerteAvalancha probable con sobrecarga leve en muchas zonas. No salir sin necesidad imperiosa.
5Muy fuerteAvalanchas espontáneas masivas. Cierre carreteras por administración. Quedarse en valle.

Factores de desencadenamiento

Los aludes desencadenados por el propio paso del senderista o esquiador son los más frecuentes en cordillera ibérica. Los factores que aumentan la probabilidad son:

  • Pendiente 30-45 °: rango óptimo de desencadenamiento. Pendientes más suaves no avalanchan; pendientes más empinadas no acumulan suficiente nieve.
  • Capas de nieve recientes sobre nieve antigua dura sin cohesionar bien.
  • Acumulación por viento: el viento traslada nieve de la vertiente de barlovento a la de sotavento, creando placas peligrosas.
  • Orientación N, NE, E: vertientes umbrías con nieve más fría y mal cohesionada.
  • Temperatura ambiente próxima a 0 °C: el agua actúa como lubricante entre capas.

Equipo obligatorio en zona de aludes

Cualquier travesía invernal con peligro de aludes ≥2 requiere tríada obligatoria:

  1. ARVA/DVA (detector de víctimas) encendido en transmisión.
  2. Pala plegable de aluminio o carbono.
  3. Sonda telescópica de al menos 2,4 m.

Sin la tríada completa, la posibilidad de rescatar a un compañero enterrado dentro de los 15 primeros minutos (ventana crítica de supervivencia) es prácticamente nula. La formación en su uso es tan importante como tener el equipo: la mayoría de muertes en aludes en España no son por enterramiento sino por mal rescate de compañeros sin formación.

Consultar el BPA es el segundo paso de un protocolo más amplio, no un gesto aislado: antes va la predicción de montaña de AEMET con la cota de nieve, y después conviene confirmar con webcams, partes de refugio y el estado de los puertos de acceso. La guía sobre cómo saber si hay nieve en la ruta antes de salir ordena ese protocolo completo, paso a paso. Y para cruzar el grado del boletín con la inclinación de la ladera que vas a pisar está la calculadora de peligro de aludes, que lee el método de reducción del instituto suizo SLF.

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta.

¿Cuál es el tipo de alud más peligroso para un senderista?

El que causa la mayoría de víctimas en la montaña española es el alud de placa (slab), y muy en particular la placa de viento. A diferencia del alud puntual, que arranca de un solo punto y se abre en abanico hacia abajo, la placa se desprende como una lámina cohesionada a partir de una línea de fractura: una capa de apenas 20-50 cm de grosor sobre 50-100 m de anchura puede movilizar varias toneladas de nieve y enterrar por completo a quien la pisa.

Lo traicionero es que esa placa suele formarse con buen tiempo, cuando el viento ha trasladado nieve hacia las vertientes de sotavento, de modo que el manto parece firme al primer paso. Por eso, en terreno propenso, llevar y saber usar el ARVA o DVA deja de ser un extra para convertirse en imprescindible.

¿Qué diferencia hay entre un alud de placa y uno de polvo?

Se confunden con frecuencia porque pertenecen a dos clasificaciones distintas. La de placa frente a puntual describe la forma de la fractura: la placa se rompe como una tabla rígida a lo largo de una línea, mientras que el alud puntual (o sluff) nace de un único punto. La de seco, húmedo o de polvo describe el contenido de la nieve movilizada.

El alud de polvo es una variante del seco en la que una nube aerosolizada avanza por delante del frente a gran velocidad —los aludes secos grandes pueden superar los 200 km/h— y puede causar daños por sobrepresión de la onda incluso sin llegar a sepultar a la víctima. De hecho, un mismo alud puede ser de placa en su origen y de polvo en su desarrollo, así que no son categorías excluyentes.

¿A partir de qué grado de peligro de aludes es mejor no salir?

La regla operativa que repiten guías y federaciones es clara: a partir del grado 3 «notable» no se entra en terreno de aludes sin formación específica en nivología. Sorprende a muchos, porque el 3 es un grado intermedio dentro de la escala europea 1-5, pero el reparto que publica la asociación europea de servicios de predicción (EAWS) es claro: en torno a la mitad de las víctimas mortales se da con grado 3 y cerca del 30 % con grado 2, mientras que el grado 4 reúne alrededor del 10 %, porque esos días casi nadie sale.

En grado 4 «fuerte» la recomendación es no salir salvo necesidad imperiosa, y en grado 5 «muy fuerte» la propia administración llega a cerrar carreteras. Ante cualquier duda, lo prudente es consultar el boletín oficial del día y, si no se tiene formación, contratar a un guía o profesional de montaña en lugar de improvisar.

¿Dónde puedo consultar el peligro de aludes en España?

La referencia oficial es el Boletín de Peligro de Aludes (BPA) de AEMET, que aplica la escala europea de cinco grados. AEMET lo publica a diario para el Pirineo navarro-aragonés y el Pirineo catalán, por lo general desde primeros de diciembre hasta primeros de mayo, y con periodicidad semanal para el Parque Nacional de Guadarrama, los Picos de Europa y las sierras del Cordel y Peña Labra, cuando el manto nivoso es significativo.

Conviene saber que Sierra Nevada, como los demás macizos fuera de esas cinco zonas, no tiene boletín de AEMET: allí un grupo de especialistas elabora de forma altruista un boletín semanal con la escala europea, y el Parque Nacional reparte por su cuenta una ficha de seguridad semanal. En el Pirineo existen además centros regionales muy útiles, como el Centre de Lauegi (Val d'Aran), el ICGC en Cataluña o Alurte en el valle del Aragón, que complementan la información del día.

¿Qué equipo de seguridad es imprescindible en zona de aludes?

El estándar es la llamada tríada de seguridad: ARVA/DVA encendido en modo emisión, más pala y sonda de al menos 2,4 m. Los tres son inseparables, porque el ARVA localiza la señal, la sonda confirma el punto exacto bajo la nieve y la pala excava; si falta uno, el rescate se vuelve prácticamente inviable.

Tan importante como tenerlo es haber entrenado su uso: según el mayor estudio publicado, con datos suizos de 1981 a 2020 (Rauch y colaboradores, JAMA Network Open, 2024), la probabilidad de sobrevivir a un sepultamiento completo es del 91 % si el rescate llega en los primeros diez minutos y cae al 31 % entre los diez y los treinta. En ese plazo solo pueden actuar los compañeros. Por eso, antes de adentrarse en terreno invernal serio, lo razonable es hacer un curso de nivología y autorrescate con un profesional acreditado.

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