La Foz de Arbaiun es el mayor cañón de Navarra: a lo largo de unos seis kilómetros, el río Salazar ha ido excavando la caliza hasta dejar unas paredes verticales de varios centenares de metros que albergan la mayor colonia de buitre leonado de la comunidad. Esta ruta no baja al fondo del desfiladero: lo recorre por el filo, desde el mirador de Iso —un balcón asfaltado junto a la carretera NA-178, con aparcamiento libre y gratuito— hacia el sur por la ceja del cañón hasta el mirador del Balcón de Biscalceta y el balcón natural de Peñacornota, a unos 770 metros sobre el vacío. Son alrededor de cinco kilómetros de ida y vuelta entre carrascas y robles, con un ascenso suave y constante de unos 140 metros, pero el atractivo no es el esfuerzo: es asomarse a un abismo sin barandilla y ver al buitre leonado planear por debajo de tus pies, a media pared, algo que no ofrece ningún sendero de fondo de cañón.
El cañón está protegido como Reserva Natural RN-16 desde la Ley Foral 6/1987, una de las primeras figuras de conservación de Navarra, e integra la Zona Especial de Conservación y Zona de Especial Protección para las Aves «Sierra de Leire y Foz de Arbaiun» de la Red Natura 2000. La razón de tanta protección está en sus paredes: la web oficial de espacios naturales del Gobierno de Navarra censa 477 parejas de buitre leonado y describe la foz como «uno de los principales núcleos reproductores de buitre leonado de Europa». No es la única rapaz: el mismo cortado alberga 16 territorios de alimoche común, un territorio reproductor de quebrantahuesos y dormideros de alimoche e invernal de milano real. Cuatro grandes aves carroñeras y de presa comparten una sola garganta caliza.
Sobre la altura de las paredes conviven dos cifras que conviene dar con su fuente. La administración foral de Navarra habla de paredes de «hasta 300 metros», mientras que la Wikipedia las cifra en «casi 400 metros»; ninguna es una medida topográfica única, así que las publicamos ambas sin elegir. Lo que sí confirma el modelo de elevación es el contraste de cota: el filo de Peñacornota se asoma a unos 770 metros y el fondo del río Salazar discurre hacia los 521, de modo que el desplome bajo tus pies ronda los doscientos cincuenta metros de caída limpia. El mirador de Iso, por cierto, no tiene barandilla, y esa sensación de balcón colgado, justamente, es su mayor encanto y su mayor peligro: precaución extrema con niños, con mascotas y con viento.
Hay dos formas de conocer Arbaiun, y conviene no confundirlas. Por el fondo, desde el pueblo de Usún (Romanzado), un sendero lleva a la ermita del antiguo monasterio de San Pedro y a la «canaleta» junto al río; ese acceso está hoy regulado con reserva previa y pago de aparcamiento a través de Red Explora Navarra (en torno a 2-5 euros según el vehículo). Esta ficha describe la otra opción, la del borde desde el mirador de Iso, que sigue siendo libre y gratuita y no exige reserva. A cambio, hay que saber que el sendero de filo no está homologado ni balizado como sendero de pequeño o gran recorrido: el viejo GR-13 que cruzaba la zona está descatalogado, y la senda se sigue por hitos de piedra y por el sentido común, con tramos de visibilidad intermedia y algún ramal confuso cerca de los balcones.