El Parque Regional de Calblanque guarda la última costa virgen de la Región de Murcia: calas de arena dorada sin un solo edificio, una duna fósil cuaternaria, salinas con aves y los acantilados oscuros que dan nombre a Punta Negra. Este sendero costero — un tramo del GR-92 Sendero del Mediterráneo — recorre lo mejor del parque desde el centro de visitantes de Las Cobaticas hasta el Mirador de Punta Negra, pasando por las Salinas del Rasall y la trasera de las calas. 10 kilómetros ida y vuelta medidos, prácticamente llanos, con el faro de Cabo de Palos cerrando el horizonte.
La advertencia importante va primero: en verano no se entra en coche. La orden de la Consejería de Medio Ambiente (BORM de 1 de abril de 2026) cierra el acceso de vehículos al área de playas los días de ordenación — en 2026, el 27-28 de junio y del 4 de julio al 30 de agosto, además de fines de semana y festivos señalados de abril a octubre — entre las 9:00 y las 20:30. Se aparca en el disuasorio de Los Belones y se entra en la guagua lanzadera (en 2025, 2 € el trayecto y 3 € ida y vuelta), o se hace lo que propone esta ficha: entrar a pie, que está permitido todo el día, todo el año. Es la restricción que ha permitido recuperar 55 hectáreas de vegetación desde 2010.
El recorrido es una lección de litoral mediterráneo intacto. Las Salinas del Rasall, con sus dos observatorios, reúnen cigüeñuelas, tarros blancos, avocetas y gaviota de Audouin — son Zona de Especial Protección para las Aves. La duna fósil que se cruza por pasarelas entre Cala Arturo y Cala Magre es una página de geología del Cuaternario: arena cementada hace decenas de miles de años que hoy aflora como roca dorada. Y las calas — Calblanque fue elegida en 2025 segunda mejor playa del mundo en un ranking internacional — son vírgenes en el sentido literal: sin socorrista, sin duchas, sin chiringuito.
Precisamente por esa virginidad, la ruta exige planificación de desierto más que de montaña: no hay fuentes ni venta de agua o comida en todo el parque, la sombra se acaba en el arboretum del inicio y en julio-agosto el calor en las horas centrales es severo. La época buena es la de las estaciones templadas: primavera y otoño, cuando el parque recupera el silencio y la luz rasante favorece al fotógrafo.