El Anayet es el único volcán visible del Pirineo español: un pitón de andesita rojiza del Pérmico que sobresale entre praderas alpinas en la cabecera del valle de Tena. La ruta canónica sube por el barranco de Culivillas siguiendo el GR 11 hasta los ibones glaciares de Anayet (2.233 m) —con el Midi d'Ossau francés reflejado al norte— y continúa por la loma suroeste a la cima senderista, el Vértice de Anayet a 2.555 m. La cumbre principal (Pico de Anayet, 2.574 m) queda unos 900 metros al noreste y requiere alpinismo de iniciación. 15,5 km ida y vuelta medidos sobre el trazado, 990 m de desnivel, 6 horas en jornada cómoda con paradas.
El interés del Anayet no es la altitud —se queda muy por debajo del Aneto o del Vignemale— sino su geología improbable. Hace unos 300 millones de años, en el Pérmico, esta zona de Gondwana era una cuenca volcánica submarina con relieves que superaban los 6.000 metros. La caldera colapsó, el océano se retiró, y de toda aquella actividad solo queda el pitón de andesita oscura y rojiza que hoy se levanta como una aguja contra el cielo. El Gobierno de Aragón lo declaró Sitio de Interés Geológico en 2007. Es la única forma volcánica visible del Pirineo español a estas cotas, y por eso la silueta del Anayet aparece en cualquier postal del valle de Tena.
Hay que distinguir tres cosas con el mismo nombre: el Pico de Anayet (2.574 m) es la cumbre principal del macizo —la silueta de aguja de las postales— y se asciende solo con cuerda, casco y arnés: no es senderismo. El Vértice de Anayet (2.555 m), 19 metros más bajo y conocido localmente como O Garmo, es la cota a la que llegan los senderistas avezados por una loma pedregosa con algún paso de trepada manual sin exposición severa; entre ambos median unos 900 metros de cresta que ya son terreno de alpinismo. Y los Ibones de Anayet (2.233 m) son los lagos glaciares al pie del macizo, destino familiar perfectamente abordable como ruta corta sin trepada. La ficha técnica de arriba describe la opción Vértice; las otras dos variantes están detalladas en la tabla inferior.
La fauna del recorrido es uno de los argumentos para hacer la ruta. La zona alberga colonias de sarrio (rebeco pirenaico) visibles especialmente al atardecer en la cresta al Vértice; el quebrantahuesos sobrevuela con cierta frecuencia gracias a la reintroducción de la Fundación Conservación Quebrantahuesos desde principios de los 2000 en el Pirineo aragonés; las marmotas —también reintroducidas en los años 80— vocalizan en las praderías de aproximación y el urogallo, especie vulnerable, ocupa los pinares subalpinos de la vertiente sur. La carretera A-136 hasta el Portalet es además uno de los corredores con más avistamientos documentados de oso pardo del Pirineo occidental.