Qué es un berrocal
Un berrocal es un terreno granítico cubierto de bloques de roca aislados, conocidos como berruecos o bolos, de tamaños y formas muy variados. El término describe tanto la abundancia de estas piedras como el paisaje caótico y laberíntico que dibujan, salpicado de domos, crestones y piedras caballeras en equilibrio aparentemente imposible.
Los berrocales representan una etapa intermedia en la evolución del relieve granítico: van desde los domos apenas alterados hasta los arenales donde el granito se ha desmenuzado por completo. Son escenarios muy frecuentes en las sierras del interior peninsular, especialmente en el Sistema Central y en Extremadura, donde afloran extensos batolitos de granito modelados por la erosión durante millones de años.
Cómo se forman los bolos graníticos
El granito se enfría en profundidad como una masa compacta atravesada por planos de fractura, las diaclasas, en direcciones verticales, horizontales y oblicuas. El agua se infiltra por esas grietas y altera químicamente los minerales del granito, avanzando hacia el interior del bloque de manera concéntrica. Este proceso, llamado meteorización esferoidal, redondea progresivamente las esquinas y aristas.
Cuando la roca alterada queda en la superficie, la erosión retira el material desmenuzado, más débil, y deja al descubierto solo el granito sano: los característicos bolos redondeados. En Los Barruecos, en Cáceres, el inventario geológico describe domos degradados con formas esferoidales casi perfectas que dan lugar a bolos de gran tamaño. El resultado es un relieve dictado por la red de fracturas que el granito heredó al cristalizar.
Berrocales famosos de España
La Pedriza, en la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama (Manzanares el Real, Madrid), es el ejemplo más espectacular: un batolito de unas 3.200 hectáreas considerado uno de los mayores conjuntos graníticos de Europa, integrado en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Su granito se formó durante la orogenia hercínica, hace entre 345 y 280 millones de años.
En Extremadura destaca el berrocal de Los Barruecos, en Malpartida de Cáceres, declarado Monumento Natural en 1996 y famoso por sus enormes bolos junto a charcas, donde se rodaron escenas de Juego de Tronos. Otros berrocales notables salpican las sierras de Ávila, Trujillo y buena parte del Sistema Central, paraísos de la geología granítica peninsular.
Por qué interesan al senderista
Los berrocales son terrenos de gran atractivo paisajístico y deportivo. Sus bolos redondeados y sus paredes pulidas convierten lugares como La Pedriza en uno de los principales destinos de escalada de España, con cientos de vías de todas las dificultades, y en un laberinto fascinante para el senderismo.
Conviene caminar con cabeza: el caos de bloques desorienta con facilidad, las marcas pueden perderse entre las rocas y muchas trepadas exigen apoyar las manos. La roca lisa resbala con lluvia o humedad y los pasos entre bloques pueden ocultar huecos. Lleva mapa, sigue los hitos oficiales y evita atajar campo a través por las grietas. En el interior peninsular, además, el calor estival aprieta sobre el granito desnudo.