Hay un competidor del sector senderismo que publica cien fichas al mes. Las he leído. La mayoría se basa en una foto, en una descripción genérica del paraje y en un perfil altimétrico calculado automáticamente por su plataforma. Ninguna ficha cita ninguna fuente oficial. Funciona bien para SEO de cola corta y rellena un catálogo enorme en pocas semanas.
Nosotros publicamos cinco fichas buenas al mes. Y por debajo de ese ritmo va una regla que parece evidente sobre el papel pero que decide casi todo: si un dato no se puede verificar contra fuente oficial, no entra. No se publica. No se "rellena hasta ampliar" ni se "interpola con un orden de magnitud razonable". No entra.
De dónde viene la regla
De un rechazo de AdSense. No el nuestro: el de un sitio hermano que llevamos también dentro del portfolio editorial. Lo rechazaron por thin content después de cuatro meses de revisión. La carta del equipo de Google citaba "contenido sin valor sustancial" y "información que parece autogenerada sin verificación independiente". No mencionaba la fuente — pero el patrón era inconfundible. Habíamos publicado 650 entradas de glosario con menos de 300 palabras cada una, cifras estadísticas sin enlace a la fuente original, cálculos derivados sin metodología visible.
Cuando se monta un sitio outdoor el riesgo no es solo de SEO. Senderistas reales bajan los GPX a su reloj y caminan ocho horas siguiéndolos. Si una cifra de desnivel está mal porque la hemos copiado de un blog sin verificar, alguien puede planificar tres horas para una ruta que necesita seis y quedarse a oscuras en una cresta. Esa posibilidad existe ahora mismo en algún sitio del sector. Nosotros no queremos ser ese sitio.
Lo que significa "fuente oficial" en la práctica
Es más restrictivo de lo que suena. No es cualquier web institucional. Es alguno de estos seis tipos de fuente:
- Cartografía pública del IGN o del CNIG: hojas MTN 1:25.000, vértices geodésicos, modelo digital del terreno LiDAR.
- Trazados oficiales de la red de Parques Nacionales (OAPN, vía parquesnacionales.miteco) o de las consejerías autonómicas de Medio Ambiente cuando publican GPX o KML descargables con licencia clara.
- Datos de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) y sus federaciones autonómicas para senderos homologados PR/GR.
- Cifras meteorológicas e isoterma de AEMET, especialmente el Boletín de Peligro de Aludes para zonas invernales.
- Estadísticas de rescates publicadas por GREIM (Guardia Civil de Montaña) y por bomberos forestales autonómicos en sus memorias anuales.
- Documentos legales con número de BOE: leyes de espacios protegidos, PRUG de cada parque, decretos de vías pecuarias.
Por debajo de eso hay un escalón intermedio que también aceptamos pero etiquetamos como cita secundaria: prensa local con periodismo de campo (Diario de Navarra, La Voz de Galicia, El Faro de Vigo), publicaciones académicas con DOI y monografías de editoriales especializadas en montaña con autor reconocible. No es lo mismo que la fuente primaria pero al menos hay un humano nombrable detrás del dato.
Lo que no aceptamos como fuente: Wikiloc, AllTrails, Komoot ni ninguna plataforma de tracks subidos por usuarios. Son útiles para inspirarse, pero el dato concreto no es trazable. Y tampoco aceptamos blogs comerciales del sector, aunque sean populares: las cifras de desnivel que rotan entre ellos están copiadas en cascada y suelen tener errores arrastrados desde un original perdido hace años.
Qué pasa cuando un dato no tiene fuente
Tres opciones. La primera, eliminarlo de la ficha. Si la ruta lleva dos años sin GPX oficial publicado por nadie y nuestro propio cálculo BRouter da un trazado que cruza terreno escarpado sin sendero, no publicamos esa ficha. Es lo que ha pasado con varias rutas alpinas pirenaicas que están en el roadmap sin fecha de publicación.
La segunda, publicarlo etiquetado como dato del proyecto, no de fuente externa. Cuando calculamos un trazado con BRouter para suplir la ausencia de GPX federativo, lo marcamos explícitamente como trazado calculado, citamos el motor, el perfil OSM utilizado y advertimos al lector. No es lo mismo bajarlo al reloj que un GPX descargado de la Xunta — y queremos que el senderista lo sepa antes de salir.
La tercera, esperar. Hay datos que llegan al cabo de seis meses: la memoria GREIM de 2024 se publicó en marzo de 2025, las cifras de la Oficina del Peregrino de un año concreto suelen estar disponibles en abril del siguiente. Si la ficha la queremos para esta semana, va sin esa cifra. Si la queremos definitiva, esperamos.
Lo incómodo
Esta regla nos cuesta tráfico. Hay fichas en el roadmap esperando dato oficial desde hace meses. Hay rutas que el competidor publicó hace dos años y nosotros aún no hemos tocado. Hay queries que están subiendo en Google Trends y nosotros no podemos coger esa marea porque el dato concreto que las definiría no existe en ninguna fuente oficial.
Eso significa que perdemos clics. Significa que el ritmo de publicación es lento. Significa que la rentabilidad media por jornada de redacción es menor que la del competidor que no se hace estas preguntas. Es una decisión consciente y reversible. La asumimos.
Por qué la mantenemos
Por tres razones. Una: porque si algún día un periodista escribe sobre senderismo en España y necesita citar un dato, queremos que pueda citarnos sabiendo que la cifra remonta a documento oficial. Es la única forma de que esto se convierta en algo más que un sitio de SEO. Dos: porque la confianza es lenta de construir y rápida de perder, y un solo error de cifra en una ruta que alguien siga con su reloj es suficiente para que un visitante no vuelva. Tres: porque AdSense, Discover, GEO y cualquier sistema futuro de evaluación van todos hacia el mismo sitio — premiar contenido verificable y penalizar contenido fabricado. No conocemos el calendario exacto pero conocemos la dirección.
Lo que la regla NO significa
No significa que no haya voz humana. La voz humana — esta misma entrada que estás leyendo — no necesita "fuente oficial", se publica porque la firma alguien con nombre y apellido. La fuente es la propia experiencia narrada con datos del propio proyecto. Lo que la regla protege es la cifra, el hecho, el dato técnico. La opinión va aparte. Esta entrada lo es, y por eso lleva la etiqueta de decisiones, no la de técnica.
Si una ficha de ruta lleva "27,3 km" de longitud, esa cifra está calculada sobre el GPX oficial o sobre el trazado del proyecto con metodología publicada. Si una guía de seguridad cita "29 rescates en Cabrales en 2024", esa cifra remonta a la memoria GREIM del año correspondiente con enlace al PDF original. Si una entrada de glosario afirma que España tiene 16 parques nacionales, esa cifra está en parquesnacionales.miteco.gob.es y se actualiza si MITECO añade el decimosexto que lleva años en trámite.
Para cerrar
Hay una cita que circula en periodismo y que cumple aquí casi a la perfección: "si tu madre dice que te quiere, verifícalo". Aplicada al senderismo, sería: si tu blog favorito dice que un sendero tiene 350 metros de desnivel, comprueba el modelo digital del terreno antes de publicarlo. La operación cuesta diez minutos en el visor del CNIG. Esos diez minutos son la diferencia entre un sitio que se puede defender y otro que se puede usar.
Si alguien encuentra alguna vez un dato en guíarutas que no remonta a fuente verificable, queremos saberlo. Va el formulario de avisos editoriales abierto en cada ficha. La regla es estricta porque queremos que sea creíble — y porque sabemos exactamente cuánto cuesta perder esa credibilidad.
Cristian Corrales
· Hipersesión H52